domingo, 7 de marzo de 2010

1400 A 4

Leo una noticia en ABC que me llama la atención.  Se han sumado ya 1400 jueces al Manifiesto por el que reclaman mayor independencia a la Justicia.  No son muy diferentes los problemas de los jueces a los que tenemos los fiscales; es más, creo que los nuestros son los de ellos agravados con los nuestros propios: la dependencia de la Fiscalía, la politización de las asociaciones mayoritarias, la falta de un papel nuclear en la investigación en el proceso penal, demasiados miedos a no se sabe qué, la asunción por muchísimos fiscales de que callados se está mejor,  la idea arraigada de que los problemas los deben arreglar otros o de que sencillamente no tienen solución, por señalar algunos.   Pero los jueces llevan ya 1400 adhesiones a una reclamación muy específica que también nos afecta a los fiscales.  Nosotros, en nuestro modesto Manifiesto, llevamos 4.   Bueno, a lo mejor es que este Manifiesto no es muy bueno.  Yo estaría dispuesto a firmar cualquier otro semejante, pero ese otro no existe.   A mi me parece que hay colectivos más comprometidos que el de los fiscales, francamente.  Y así nos va.

viernes, 5 de marzo de 2010

UN VIAJE ERRÓNEO

Considero erróneo, desde la perspectiva de la imagen de imparcialidad de la Justicia, el viaje de algunos jueces y fiscales a la política, para luego volver a administrar Justicia como si nada hubiera pasado.  Creo que la vocación política partidista y la vocación de imparcialidad que supone el ejercicio de nuestra profesión son contradictorias y mucha gente las ve de esa manera.   El Juez que se da un paseo por la política, disfrutando de altos cargos por designación de un partido político, se hace vulnerable con sospechas de parcialidad cuando vuelve a actuar como juez en asuntos relacionados con el partido que le nombró.   Creo que debería haber un catálogo de cargos que aceptados por jueces o fiscales les impidieran volver a la profesión, al menos durante algunos años.   Ese regreso no debería además, estar favorecido por el mantenimiento de la antiguedad.   .   Pero como hemos visto recientemente, el camino elegido por nuestros legisladores es otro y además contrario a lo que digo.  

jueves, 4 de marzo de 2010

OPOSICIONES

Hace ya algún tiempo que le llevo dando vueltas al sistema de ingreso en las Carreras Judicial y Fiscal.   Estoy convencido de dos cosas: que la formación que se pide actualmente es insuficiente porque no se exige el conocimiento suficiente de una lengua extranjera, ni conocimientos elementales de herramientas informáticas, ni conocimientos mínimos de derecho sustantivo y orgánico comparado.  El sistema es muy parecido a cuando yo ingresé, que entonces era muy parecido a cuando ingresaron fiscales y jueces ya jubilados.  Y además veo que el sistema de oposiciones actual no permite cubrir los escalafones.   La Asociación de Fiscales ha pedido recientemente el pago de trienios a los sustitutos, lo que al margen de que sea algo justo, demuestra que nuestro sistema ha perpetuado una justicia con vacantes crónicas.   Creo que hay que cambiar sustancialmente el sistema de ingreso en las oposiciones de jueces, fiscales y secretarios.   El ministerio, paralizado por la crisis o vayan ustedes a saber porqué, es incapaz de reaccionar, de pensar en dentro de unos años: se niega a crear cuerpos de ayudantes o auxiliares del Fiscal, se niega a fijar un sistema realista para cubrir las vacantes (anuncian oposiciones de 450 plazas de jueces y fiscales anuales y de lo único que se habla es de bajar el nivel y guardar ejercicios) y confía en que nadie se cabree mucho a fin de terminar la legislatura con la mayor tranquilidad.  Creo que no es suficiente, ni mucho menos.

martes, 2 de marzo de 2010

¿FUSIÓN?

He oído que las dos principales asociaciones de jueces no afines a partidos políticos (FJI y FV) están estudiando una fusión.  Se trataría de una gran noticia, ya que juntos estarían cerca de empezar a cuestionar la hegemonía de la asociación conservadora y sería un paso importante para visualizar la intención de muchos jueces de despolitizar la justicia.    Ese movimiento despolitizador -al que los fiscales todavía no se han sumado- está en mi opinión cargado de posibilidades futuras.  Ojalá eso que he oído sea verdad, y la fusión finalmente se produzca.

EL AUTO

Quiero destacar un artículo que publica hoy El País del que es autor Carlos Stepoy, un abogado con gran reputación en temas de derecho internacional penal.   Le conocí hace años con ocasión de un premio que le dieron a mi amigo, el fiscal del Tribunal Supremo y actualmente con un alto cargo en Naciones Unidas para la persecución de los crímenes de corrupción en Guatemala, Carlos Castresana.   Los argumentos de Stepoy son conocidos, pero no por ello dejan de merecer una reflexión.   El Auto del TS de 3 de febrero de 2010 es la referencia sobre la cual el autor escribe su artículo.    Debo recordar que en esa causa también el Fiscal pidió el archivo. 

lunes, 1 de marzo de 2010

SIMPLIFICACIÓN

Ayer regresé de Bosnia y no tuve tiempo de leer la prensa dominical.  Cuando he ojeado El País he visto un artículo muy interesante, pero que me deja en algún aspecto mal sabor de boca.   Creo honestamente que referirse al Fiscal Del Moral en los términos en que lo hace el periódico es simplificar demasiado.   Conozco a Antonio desde que ingresamos en las carreras judicial y fiscal, hace mucho tiempo.   La búsqueda constante del equilibrio entre posiciones (parece un pariente de Erasmo); su liderazgo profesional; su interés en reconocer razones válidas en todo el mundo; y sobre todo, su disposición a ayudar a todo quién lo necesite son cosas que hacen que me fastidie -en aras de la justicia- el ver descrito a un tipo así en los escuetos términos que hace el periódico.    Ahora bien, que luego le den o no el Supremo, eso es otra cosa que tiene más que ver con las cosas que dice El País que con los méritos únicos que atesora.  Y así vamos.

jueves, 25 de febrero de 2010

REUNIÓN EN EL MINISTERIO

Nueva reunión en el Ministerio de Justicia con las asociaciones de fiscales.   Se agradece el estilo de los representantes del Ministerio, que en modo alguno es abrupto o soberbio, como he visto en otros equipos sino amable y cordial.   Los contenidos, sin embargo, son pobres.   Ciertamente la crisis no permite alegrías, pero la paralización de la reforma procesal -por más que se insista que sigue siendo una prioridad del Ministro- no tiene razón de ser.   Se afirma que se avanza en la implantación de nuevas tecnologías, que esas cuestiones ya están "calendarizadas" (sic), y que a pesar de que los resultados no acabo de verlos, dicen que están ahí.  Bueno.   Lo que yo destaco: el Ministerio dice ahora que "jamás" ha manejado la hipótesis de separar a los fiscales en temas retributivos.   Hace unos meses parecía lo contrario, pero dado que no hay posibilidad de cambiar las retribuciones por la crisis parece un cambio lógico.  Menos mal.

Y además, constato que si de nuestros compañeros de las asociaciones vencedoras en las últimas elecciones al Consejo ha de venir algún cambio sustancial en la Justicia española, podemos esperar sentados.  Mi propuesta de lanzar un Manifiesto conjunto a la carrera para su firma por los fiscales ha generado entre ellos una reacción muy adversa.   En fin, acepto que sacar cien firmas entre los fiscales por la independencia de la Justicia es -hoy por hoy- una tarea imposible.

ORLANDO ZAPATA

Reconozco que estoy indignado.   Apenas puedo creerme que esto esté ocurriendo en nuestro tiempo, en un país como Cuba que ha formado parte de nuestra historia hasta finales del siglo XIX.   Ese pobre hombre, un obrero albañil, se ha dejado morir de hambre tras una condena de 29 años de cárcel por conseguir una televisión y una estufa en su celda.   ¿Mató a alguien para merecer esa condena?  ¿Se trata de un peligroso terrorista?  No.  Es un disidente político; alguien que solo quería libertad para su país; alguien condenado por desacato y resistencia; alguien que el Gobierno cubano considera un "mercenario" de los americanos.    ¡Un mercenario! Cualquier hombre libre hubiera desacatado a ese régimen y le hubiera hecho resistencia. No hay ningún silencio inocente ante ese crimen ni ante esa hipocresía.   Va llegando la hora de que ciertas tiranías vayan dejando de serlo, y de que ciertos silencios empiecen a convertirse en gritos por la libertad.  Lo siento de corazón por ese hombre (cuya suerte podría estar corriendo yo mismo si hubiera nacido en Cuba), por su familia, que clama justicia con toda razón y por los cubanos demócratas, muchos de los cuales hoy estarán llorando de rabia.

martes, 23 de febrero de 2010

UNO QUE NO SE TRAGA EL SAPO

Hace ya mucho tiempo que me estaba yo preguntando qué tendría que ocurrir en el CGPJ para que un vocal dijera que por ahí no pasaba.  Hasta ahora lo han aceptado todo, pero hoy me desayuno con una noticia insólita: un vocal ha dicho que hasta aquí.   Ha sido Gómez Benitez, catedrático de derecho penal de la Complutense, que ha dicho en voz alta lo que todo el mundo ya sabe.  En su línea, mil jueces han pedido que las cosas cambien de una vez en el Consejo (no me explico, francamente, en qué piensan los 3500 jueces restantes).   Desde fuera, creo que Gómez Benítez ha prestado hoy al Consejo el mejor servicio que se le podía realizar, denunciando una práctica lamentable.   Por otro lado, me llama mucho la atención que quien denuncia eso no sea juez, sino catedrático.   Es decir, que los jueces que en el Consejo realizan las prácticas que denuncia Gómez Benítez y que apoyan 1000 compañeros jueces, todavía no se sienten aludidos.   Me pregunto cuanto más tardarán en liberarse.

domingo, 21 de febrero de 2010

EL MANIFIESTO

Leo con satisfacción que algo se está moviendo en la buena dirección.  Más de mil firmas de jueces se han recogido ya en contra de la politización del CGPJ y sus efectos nocivos.  De entre ellas, ochenta en Valencia, donde esos efectos se han mostrado en el pasado reciente con toda su crudeza.   Empiezan a ser cifras como para que los vocales del Consejo empiecen a reflexionar un poquito.   Utilizan los jueces para sus adhesiones el correo electrónico corporativo que les permitió coordinarse para la huelga de hace un año.   Ese correo que a los fiscales se nos niega por el Ministerio (no deberían tener ningún temor, vista la beligerancia que ha mostrado el Consejo Fiscal electo por hacer transparentes sus decisiones y acuerdos: por cierto ¿sabremos algún día porqué a algunos se les apoya en el Consejo para la Raimunda y a otros no?). 

Los Jueces, pues, se muestran contrarios a muchas cosas.  ¿Cuantos fiscales suscribirían un manifiesto por la despolitización de la Justicia? Podemos intentar saberlo: he hecho un blog con un borrador de manifiesto.  Se admiten sugerencias para perfilar el contenido del mismo.   Podemos mandarlo al Consejo Fiscal para su votación, y luego mandarlo a toda la carrera.  

jueves, 18 de febrero de 2010

JULIAN CAMARILLO

Seguramente esto no le importa a nadie, salvo a quien lo sufre.  Pero ayer fuí a los Juzgados de lo Penal de Madrid, en la calle Julián Camarillo.   No había ido antes, y sólo había escuchado las quejas de los fiscales y algún Juez que me decían que estaba lejos, que era una instalación inadecuada y en fin, lo de casi siempre.  Pero ayer lo vi.   Hombre, no es lo de Alcalá de Henares (me pregunto si seguirán igual que en noviembre), pero honestamente creo que se trata de una instalación indigna para ser la referencia de la Justicia en delitos menos graves en la capital de España.   Al llegar a cualquiera de las plantas, lo primero que ves es una muchedumbre, en espera de que comience cualquiera de los juicios que se celebran en las diferentes salas.  No hay asientos, ni de lejos, para todos, de manera que las esperas de pie son largas.  Las salas de vistas parecen -no me paso ni un pelo- sótanos.  Cerradas, sin ventanas, pequeñas y recubiertas de madera.   En las mismas Salas, muy apretadito todo, una fotocopiadora, una televisión vieja y varias cajas que dificultan los movimientos.   Montones de juicios, montones de papeles sobre la mesa del juez y del fiscal.... Lo único destacable eran los servicios, que estaban tan escondidos que estaban limpísimos.  Algo es algo.

Me duele, de verdad, tanto el estado lamentable de nuestra Justicia como la indiferencia general ante la situación.