viernes, 22 de julio de 2011

ESA REFORMA ES IMPRESCINDIBLE, PERO...

Si hace tres años, el Consejo de Ministros hubiera tenido ante si el texto de modificación del proceso penal que ahora se nos ofrece, otro gallo nos cantara.   Pero faltan pocos meses para acabar la legislatura (quienes me conocen saben que por que esa reforma saliera yo sería partidario incluso de agotarla), y no hay tiempo material.   Pero ese es el camino.  La pena es haber perdido siete años y medio.   Solo un pero, porque las bases de la reforma que leo en la prensa responden a las necesidades reales de nuestra Justicia penal en mi penal.  La concesión de una mayor autonomía al Fiscal.   La milonga de que a través del Fiscal el Gobierno realiza su "política criminal" no aguanta más.   No hay razón técnica para que la Fiscalía dependa jerárquicamente del Gobierno.   Hay, si, razones históricas y también razones de "política menor", o de "juego sucio" en la política.  Pero hay razones muy importantes para permitir que el Fiscal actúe -como dice la Constitución- "en todo caso" con imparcialidad.   Y hay varias formas de hacerlo: por ejemplo, estableciendo un Estatuto de incompatibilidades de actuación del FGE en ciertos casos de trascendencia política;  regulando con objetividad los requisitos de los nombramientos; garantizando (blindando a las órdenes del FGE) a ciertos fiscales a cargo de asuntos de trascendencia política; introduciendo en la Carrera la cultura del mérito, la independencia de criterio y la objetividad en lugar de la de la fidelidad política, la del  miedo y la del silencio; potenciando el valor de la opinión de las Juntas de Fiscales a todos los niveles, entre otras que quizá obligarían a un cambio en la Constitución.

En todo caso, si el Ministro Caamaño saca adelante esta reforma (que no creo que lo consiga), me comeré con patatas y con muchísimo gusto algunas de mis opiniones críticas sobre la actuación del Ministerio de Justicia en los últimos años.

6 comentarios:

maria jesus moya dijo...

A mi se me ocurren dos peros..
1º) Esta reforma inevitable supone una mutación de principios estructurales del proceso , y se produce justo después de la mutación de " valores " que se ha operado durante estos últimos diez años en lo que respecta a Fiscalia.

2º)La implementación de esta reforma requiere una fuerte inversión económica y nos parece ser que nos encontramos con las "arcas públicas vacías"

Una reforma sin el presupuesto de una Fiscalía independiente e imparcial me preocupa. Aunque no es el sentir general, ya que los ciudadanos no reclaman una independencia de la Fiscalia y recuerdo que tu manifiesto acertado y oportuno sólo lo firmamos cinco personas
Un saludo y felices vacaciones

Anónimo dijo...

El nuevo modelo dispone la existencia de un juez de garantías -que controla la investigación del fiscal-, un juez de la audiencia preliminar -que determina si existen elementos suficientes para sostener la acusación-, y el juez o tribunal que finalmente juzgará la causa. Una propuesta muy compleja que requiere un procedimiento legislativo muy extenso.
Que sea para bien
Felices Vacaciones

LUPO dijo...

Soy un firme partidario del fiscal instructor (así, con todas las letras, sin ocultar la labor a hacer bajo términos como este del Fiscal investigador, pensado para no cabrear a los Jueces ni asustar a mucho Fiscal acomplejado que anda por ahí, incluso en altas instancias, asustados, ambos, por un poder judicial que incluya una Fiscalía eficaz, eficiente, fuerte, e independiente), pero he de decir que a fecha de hoy paso de la reforma que se nos anuncia. Vamos que ahora ni de coña abogo porque nos den la instrucción al fiscal. ¿Por qué?
1º.- Porque bastando extrapolar a “mayores”, con un par de modificaciones, el proceso de instrucción a cargo del Fiscal en menores, proceso que en lo referente a la actuación del Fiscal no ha sido objeto de apenas crítica, y ya es raro, viendo el trato que recibimos los Fiscales por parte de la opinión publicada y de la clase política (muchas veces merecidamente, por otro lado) parece que nos van a presentar, y digo parece porque el secreto que ha rodeado al texto lo hace parecer un milagro de Fátima, un procedimiento marcado por el temor al Fiscal, todo lleno de garantías de que va a ser “fiscalizado” por el Juez de turno, garantista hasta la ineficacia
2º.-Porque todo lo que no sea introducir el principio de oportunidad y si introducir esa vista previa para valorar si la acusación sigue para adelante o no, inútil (que me diga antes cuantas peticiones de apertura de juicio oral por el Fiscal, con el sistema actual ha sido rechazadas, cuantas incluso de acusación particular por mucho sobreseimiento que pida el Fiscal) no dejara de hacer del procedimiento una versión del procedimiento abreviado, que ha sido todo menos abreviado, por mucho plazo para acabar la instrucción que pongan, algo que aparte de utópico será teórico pues ya habrá “técnicas” para eternizar las instrucciones que interesen
3º.- Porque sin una policía judicial de verdad y no una policía gubernativa con tareas de judicial ya podemos olvidarnos de una investigación independiente
4º.- Porque servirá para que sigan contándonos la milonga de la falta de Fiscales, cuando lo que hay que hacer es sacarnos de materias en las que perdemos tiempo dado lo irrelevante de nuestro actuar (cuestiones de competencia, expedientes de dominio, registro civil, declarativos de herederos, social, etc, etc) y completar las plantillas con Fiscales de Carrera y no con Sustitutos Amateurs que apenas hacen que cobrar con un Fiscal mas sin apenas meterle mano al papel
5º.- Porque mientras el sistema de nombramientos del Fiscal General y de los mandos se rija por el merito del carnet de turno, la antigüedad que se quería desterrar como criterio para nombramientos, sin que la capacidad sea ni testada, ni buscada, ni enseñada, la independencia del Fiscal, su profesionalidad, su eficiencia, y su eficacia, será una utopía.
6º.- Porque una reforma como esta no se puede hacer sino es como cuestión de Estado, nunca por causas electorales, no contra el parecer del segundo partido del País que, si las cosas no cambian, tendría que ejecutar una reforma en la que no cree, porque tampoco cree en la Fiscalía Independiente y en un verdadero Poder Judicial (recordar el Aznarato)
En definitiva, como dicen los refranes, como hacen los viejetes ya tengo que acudir a ellos,”Viregencita virgencita que me quede como estoy”,y, los mas importante, ante esa sensación de prisas e improvisación recordar que “las prisas son para los malos toreros y los ladrones”

Salvador Viada dijo...

Para ser un "firme partidario" del fiscal instructor, no está mal el elenco de objeciones. Yo creo que esas razones qu desarrollas son las mismas de aquellos "firmes detractores" de la investigación del Fiscal. Y también creo que algunas de esas objeciones que planteas se solucionan solas con un cambio procesal y otras no tienen remedio con instrucción judicial o fiscal (por ejemplo, la falta de una policía judicial o de medios materiales). Las cosas han de cambiar ya. Han de cambiar porque el sistema actual es absolutamente ineficaz y falto de garantías. Casi 1.200.000 asuntos penales pendientes lo demuestran sin más argumentos. Ahora bien, hay que reclamar el cambio procesal, y al mismo tiempo reclamar algunas cosas como las que tu dices: ¡al mismo tiempo!. No esperar a que las arreglen primero para luego ir al cambio procesal: si esperas a que se arreglen esas cosas, no será necesario que invoques a ninguna Virgencita: te vas a quedar como estás -y nuestra Justicia también- durante unas cuantas décadas más.. Es evidente que hay que introducir el principio de oportunidad, y para mi -como trataré de desarrollar en otra entrada hoy mismo- debería establecerse con transparencia que el Gobierno debe tener (la palabra sería "mantener") cierto poder político de evitar ciertas investigaciones penales, asumiendo sus responsabilidades políticas. No vivimos en un mundo ideal, pero la mayor perversión en utilizar a la Justicia para hacer cosas que son solamente políticas.

Por otra parte, es evidente que hay que buscar consensos, y que una reforma procesal de esta magnitud ha de hacerse -como por ejemplo, el Código Penal- por acuerdo político muy mayoritario. Pero al margen de que eso no ha sido así en España durante muchos años, hay que intentar hacerlo convencer a los demás y no cediendo a todo lo que los demás piensan: especialmente cuando -como en estas cosas ocurre con frecuencia- lo que los demás piensan está en ocasiones ligado a la comodidad, al corporativismo o al mantenimiento de situaciones de poder que no quieren perder. En suma, creo que hay que luchar por las propias convicciones.

Y además, ¿te has preguntado las razones de porqué los políticos de la derecha no quieren cambiar el sistema? ¿Tu crees que realmente es porque le tienen miedo a que se politice la Justicia por la actuación sectaria del Fiscal?

Anónimo dijo...

Ya esta politizada

Anónimo dijo...

El inicio de cualquier reforma en “Justicia” debería pasar por la pérdida de la condición de Juez/Fiscal al acceder a un cargo político. Si queremos separación de poderes debemos quererla siempre y con todas sus consecuencias. Podemos teorizar y discutir sobre la pérdida de la condición de “funcionario”, el derecho de sufragio pasivo, el cuerpo jurídico militar, afiliaciones a partidos y sindicatos, etc.; pero me sigue pareciendo inconcebible que estas mutaciones se puedan producir con tanta facilidad, las cuales afectan a todo el espectro político. Puede parecer un planteamiento un tanto radical pero es tan simple como decir que:
La mejor forma de evitar la politización de la justicia es no tener a políticos en ella.
Excelente blog.