miércoles, 11 de abril de 2012

SIN CONVOCATORIA

Tiempos duros para la Justicia.   El Ministerio de Justicia ha acordado no convocar oposiciones de jueces y fiscales el próximo año.   La medida es grave, porque estamos hablando de que ni siquiera se va a reponer la plantilla de las jubilaciones y bajas que se vayan produciendo.   Entiendo perfectamente las razones, pero esta crisis está acabando con demasiadas cosas y no creo que sean las adecuadas.  Menos jueces y fiscales supondrán, si no hay cambios procesales, un mayor atasco del que tenemos.  Alguno dirá que bueno, visto el desastre del sistema que tenemos actualmente -mucho más de un millón de causas penales pendientes en España- un poco de empeoramiento no se va a notar.  Pero yo creo que si se notará, porque las causas penales, cada una de ellas, suponen un problema -muchas veces un drama- para alguna persona.   Y habrá más retraso.  Se me hace evidente -en el ámbito de la Fiscalía- que los fiscales de las Audiencias Provinciales y Fiscalías de Área serán los diréctamente perjudicados por la medida. Dudo mucho que se adelgace en plaza alguna ni el Tribunal Supremo, ni el Constitucional, ni las Fiscalías especiales, ni los adjuntos a Fiscales de Sala, ni de los TSJs. Por otra parte me acuerdo ahora de las vueltas al mundo que algunos se han dado no hace tanto tiempo con cargo a los presupuestos de la Fiscalía; en las plazas de primera creadas a toda prisa y a costa de más plazas de menor rango. Me pregunto también por la coherencia de un sistema que cierra la entrada al ingreso en las carreras judicial y fiscal y permite al mismo tiempo la convocatoria de cientos de plazas de jueces y fiscales sustitutos.  Jueces y fiscales a los que cuando son nombrados se les priva de cualquier vía de incorporación a las carreras o al menos de formación como se hace con los titulares.  Y me pregunto por último si nadie ha pensado en reconducir un poco la magnitud de un órgano como el CGPJ -en mi opinión, mal concebido y demasiado politizado- para reducir su presupuesto a los tiempos dramáticos que vivimos.    Pienso, sin ánimo de comparar, que los vocales del Consejo Fiscal compatibilizan sus funciones en el Consejo con su trabajo como fiscales.  Y están muy honrados de hacerlo.