lunes, 22 de octubre de 2012

RANKING DE TRANSPARENCIA

Alguno dirá que bueno, estar clasificado en el puesto 31 del ranking mundial elaborado por Transparencia Internacional en el índice de corrupción en el sector público no está mal.  Al fin y al cabo, estamos por delante de países como Italia, Israel, Portugal o Brasil.  A mi me parece de escándalo, ya que además de que el dato es muy malo, esa percepción sobre la corrupción en nuestro país viene cayendo desde hace 10 años, tanto en términos de puntuación como de clasificación.   Hoy España -en un índice que tiene repercusión en todo el mundo- está detrás de países como Qatar, Bahamas, Barbados, Chipre o Emiratos Árabes.   Desde la perspectiva de la Justicia, y más en concreto desde la Fiscalía, creo que habría que hacer mucho más.   Puede que me falle la memoria, pero no recuerdo en prisión por corrupción en los últimos diez años a ningún ministro, a ningún presidente de gobierno, a ningún banquero, y quizá tan solo un juez en España.  Ha habido alguna condena (poquitas), pero a la cárcel no ha ido casi nadie.   Mientras la Fiscalía no se libere de ciertas ataduras (algunas políticas, otras psicológicas); mientras los fiscales no nos convenzamos de que nuestro papel natural ha de ser incisivo, inquisitivo y no meramente vigilante en la investigación; mientras no desaparezcan los informes del tipo "el Fiscal no se opone a que se investigue a fulano o mengano"; mientras alguien pueda pensar que puede haber "intereses superiores" a la extirpación del cáncer de la corrupción donde quiera que se encuentre, yo creo que no avanzaremos.