lunes, 22 de septiembre de 2014

LA APIF CRECE

En la Fiscalía poca gente da el paso de asociarse.    La mayoría de los fiscales (casi el 70 por ciento) no están asociados.   Está por hacer un estudio de esa desconfianza a la agrupación en la defensa de los intereses profesionales, pero es la realidad.     Una realidad tan evidente como la de que la Fiscalía, la Justicia española e incluso la democracia española necesitan de cambios.   En cuanto a la Fiscalía los cambios son urgentes para que la institución funcione dignamente; para que cumpla su papel especialmente en los delitos que afectan directa o indirectamente al poder político y económico que han conseguido infiltrarse en la Institución; para que se convierta en garante de que la ley se va a aplicar sin distinciones tanto al más poderoso como al más vulnerable.    En ese terreno hay mucho que trabajar, pero en ese terreno solo trabaja hoy una asociación, la APIF.   Una asociación que rechaza la injerencia política en la Justicia, en la Fiscalía y en la Judicatura. No solo que la rechaza: que la combate.    Una asociación comprometida con los derechos de los fiscales frente a los abusos de la jerarquía.   Ah, ¿pero hay abusos, dirá alguno?.   Pues claro: hay abusos en la promoción profesional, hay abusos en la hiperprotección de la jerarquía frente a los fiscales de a pie.   Por ejemplo, no está sancionado disciplinariamente el acoso laboral, en una carrera absolutamente jerarquizada.   ¿Como es eso posible?  Pues lo es porque quien ha mandado en la Carrera durante décadas no lo considera necesario.   ¿Y existen esos casos de acoso laboral, dirá otro?  El escenario para que ocurra es perfecto: jerarquía, todo por confianza, poder, y falta de controles.   Hay gente que en diversos lugares se queja de ello y la APIF va a actuar de manera enérgica en esta materia: ni una baja más por depresión en casos de abusos.  Insisto, iremos donde haga falta.  Hay abusos de otra índole claro: infinidad de cosas aquí se cocinan antes de entrar en el conducto reglamentario establecido.  Yo mismo me presenté hace unos años a una plaza, por ejemplo, en la que tuve que presenciar la felicitación a otra candidata por su nombramiento antes de la votación del Consejo: todo estaba ya cocinado.    Las influencias en este sentido se ejercen en la jerarquía por aquellos quienes la componen.  Los fiscales disconformes con distribuciones de trabajo, con conflictos con la jefatura, van a buscar amparo de sus reclamaciones a los órganos establecidos por la jerarquía y compuestos por la jerarquía.   Nada hay independiente, nada con garantías de imparcialidad en la institución.   Los expedientes disciplinarios -incluso con la reforma del Estatuto propuesta por el Consejo Fiscal- empiezan por fiscales elegidos discrecionalmente por el FGE y terminan decididos en sus casos más graves por el propio FGE.   ¿Es una broma?   No, es lo que tenemos.   Y además, y por si fuera poco, el sistema no funciona.   Los fiscales de trinchera viven en un mundo diferente al de la jerarquía, y ven no solo como sus condiciones de trabajo empeoran sino que padecen un ninguneo impropio (los concursos, las sustituciones, el sistema informático, la estadística, las retribuciones).   Pocos le deben aquí más a su competencia y a su eficacia que a su lealtad a una asociación dominante o a la confianza de quien da el cargo.  La  opacidad en los méritos y deméritos es absoluta.    Y la opacidad en el Consejo Fiscal la conocemos todos.   Por eso hay mucho que cambiar, mucho.    Mucha gente que yo conozco, compañeros que están en esas asociaciones mayoritarias, piensan lo mismo, que hay mucho que cambiar.   Ahora han de reflexionar si el cambio necesario, que va a venir necesariamente, puede proceder de quien mantiene este sistema durante décadas o habrá que hacerlo a pesar de ellos.  

En estas, la última semana se han afiliado a la APIF un importante número de fiscales.   Fiscales con anhelos de cambios, con hartazgo, con ganas de encontrar -como yo y como otros muchos- una salida a una institución que queremos pero que no ha conseguido evolucionar a mejor, sino a peor.    Aquí estamos para cambiar esto, sin miedo y con plena confianza.    Hoy somos más fuertes.   Y toda la fuerza que recibamos de los compañeros  será para cambiar la Fiscalía en un contexto de regeneración democrática.

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