martes, 18 de septiembre de 2012

APERTURA DEL AÑO JUDICIAL

El Fiscal General del Estado ha dicho hoy lo siguiente: “No podemos permitir que la corrupción siga envenenando el funcionamiento de la economía de nuestro país, la integridad de las arcas públicas, la probidad en las relaciones comerciales y el cabal desempeño de las prerrogativas y funciones públicas”, según leo en las crónicas del acto.   Esa corrupción que lleva envenenando nuestra economía no ha nacido hoy, sino es algo que padecemos desde hace muchos años.   Al corrupto, que no es otra cosa que un estafador de los ciudadanos, hay que mandarle mensajes con palabras pero sobre todo con hechos.   Una Fiscalía que en la lucha contra la corrupción que funcione con energía; una Fiscalía que investigue a fondo las prácticas de corrupción; una Fiscalía tenaz en la defensa de la ley y de los ciudadanos, que no archive las actuaciones sin profundizar en los casos y con independencia de quien sea el investigado;  una Fiscalía con vocación de combatir la presunción de inocencia de los investigados con pruebas de cargo válidas.   Una Fiscalía en la que no se depure a nadie por cumplir con su obligación en la lucha contra la corrupción.  Una Fiscalía en la que no haya "intereses superiores" a los de la ley y la igualdad de todos ante ella.  Esos mensajes los captan muy pronto los corruptos, y también captan rápidamente los contrarios.   Ojalá Eduardo se vuelque en la consecución de eso que ha dicho hoy.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Palabras ciertas, pasos contrarios. Contradicción, injusticia, teatro. Esa es la institución dedicada a la Justicia.

Anónimo dijo...

Me da pena que siempre se considere imprescindibles (por no decir nada deseables) a los interinos que cada día se dejan la piel, ya como Jueces, ya como Fiscales, y en unas condiciones (no sólo económicas), como has apuntado, mucho peores que la de los titulares: precariedad, incertidumbre, gran movilidad...etc. Si me dejas opinar como compañero, me atrevería a apuntar que uno de los problemas de la Justicia es la falta de reciclaje de los que trabajan en ella, el número tan escaso de Jueces o Fiscales por habitante, el número tan elevado de asuntos, el sistema tan prehistórico de acceso a la carrera y, en fin, el hecho de que sea la gran olvidada en los presupuestos.

Por otra parte, no creo en el sistema de puntuación que se utilizar actualmente para el acceso a las bolsas de interinos, ¿cómo es posible que un examen aprobado de acceso a la carrera tenga una puntuación tan baja o no se efectúe un informe que evalúe el trabajo hecho por el interino? ¿Cómo es posible que tras la toma de posesión comiencen a trabajar sin haber pasado antes por un período de prácticas?¿Cómo es posible que no se valore su experiencia práctica (no sólo la teórica)? Si queremos una justicia sólo de "titulares" habrá que buscar de entre los titulares a quienes quieran hacer el trabajo que ahora están haciendo los sustitutos por menos dinero, por lo que ¿sale realmente rentable? ¿Realmente estamos dispuestos a asumir el trabajo de los compañeros que están enfermos, de boda, en servicios especiales...etc? Pero eso sí, que no nos reduzcan nuestros días de permiso...vaya jeta!!!