miércoles, 26 de febrero de 2014

FERNANDO HERRERO

Me llamó hace unos de días un amigo común para preguntarme cómo estaba Fernando.  Cuando pregunté me dijeron que había pocas esperanzas.  A pesar de todo, confié en la fuerza de este hombre que peleó durante muchos meses, con gran ánimo, contra una enfermedad terrible.   No pudo ser: ayer nos dejó.   Fuí al tanatorio por la noche a dar un abrazo a Marisa, que estaba acompañada por cientos de personas, amigos, compañeros de trabajo, familiares, conocidos de Fernando.   Deja Fernando muchos amigos (entre ellos, y de manera muy especial entre los fiscales, Eduardo Torres-Dulce), mucha gente de quienes se ganó a pulso el respeto y que le reconocemos enorme coraje ante las adversidades de la profesión y ante las de la enfermedad. Reconozco que en momentos así, en los que uno se pregunta tantas cosas, envidio la fortaleza de los creyentes.