miércoles, 23 de julio de 2014

ESTO FUNCIONA MAL PARA ESTOS DELITOS

Leo consternado que la adjudicación de una caja catalana a un banco le cuesta al Estado más de 11.000 millones de euros (casi dos billones de ptas., algo que cuesta imaginar), cifra que se corresponde con la mayor parte del dinero invertido en su rescate.   Nos dijeron que estas cosas no iban a costar nada al contribuyente: o calcularon de pena o nos engañaron.  Pero si eso me escandaliza desde fuera, ya que yo no soy economista y supongo que quienes rescataron el banco optaron por la solución menos mala, lo que me sorprende desde dentro es que pasados ya varios años tras las crisis, la reacción de la Justicia contra esos desmanes ha sido tibia.  Oiga, que estamos hablando de mucho dinero y dinero de todos los españoles.  Y una crisis añadida que obliga a una generación de jóvenes a buscar su futuro fuera de España y que ha elevado el desempleo hasta casi el 30%.  Ni se han considerado las preferentes como una estafa organizada cuando se emiten por entidades en quiebra técnica; ni se han considerado estafas las ampliaciones de capital sobre la base de unas cuentas evidentemente inveraces.  No se han acordado prisiones provisionales como regla general (ni particular), no se han desvelado judicialmente las complicidades políticas con los rectores de las cajas.   Sabemos muy poco de porqué se ha perdido todo ese dinero, quien se aprovechó de él, quien tiene que devolverlo.   Han pasado unos años, los rectores de esas cajas y bancos en crisis han superado los primeros impactos mediáticos y ahora, lentamente, nos vamos dando cuenta de hasta que punto nos han engañado, nos han timado.    El sistema judicial, para este tipo de delitos, funciona fatal.

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