martes, 3 de febrero de 2015

MOTIVACIÓN LABORAL, POR UNA FISCAL ANÓNIMA

Una compañera cuyo nombre prefiere que no trascienda me manda estas reflexiones sobre la necesidad de introducir algunas mejoras en la Fiscalía para mejorar el ambiente laboral.   Estoy de acuerdo con casi todo lo que dice, pero las reflexiones son suyas.

MEDIDAS PARA MEJORAR LA MOTIVACIÓN PROFESIONAL

Creo que hay mucho que hacer para recobrar la motivación profesional. Yo ando por la veintena de ejercicio profesional y hay días que no se sí soy recuperable.  Motivación interna no nos falta en general a los fiscales, nos gusta nuestro trabajo y lo saben; pero la externa, el ambiente laboral motivador, brilla por su ausencia.  Conste que  a diario  intento  que la desmotivación que nos rodea no me afecte a la moral  y, creo, soy un ente positivo, pero claro que voy a decir yo de mi misma.

Pero en todo caso la Carrera ha crecido mucho  en veinte años  y son muchos los que vienen por detrás y hay otro tipo de ideas; y creo que esto debe de cambiar por existir hoy el riesgo de que dentro de unos años -cuando esté yo ya jubilada, espero-, la Carrera Fiscal sea un capital humano infraprofesional, un cuerpo funcionarial más, sin capacidad de debate y discurso.


Así que con ayuda de información de motivación empresarial se me ocurren  las siguientes necesidades para la mejora de la motivación laboral en la Carrera fiscal; son cosas que ya muchos conocemos pero que hay que decir y que deberían servir de base a modo de Exposición de Motivos de la necesaria y urgente  regulación del Reglamento de Funcionamiento interno del Ministerio Fiscal.  Es un texto abierto de  ideas a las que habrá que añadir seguro otras muchas cosas y reflexiones, pero este es mi granito de arena para esta ingente tarea de motivación laboral externa  de la Carrera Fiscal

1. Adecuación del trabajo a la persona  que lo desarrolla. Se tiene establecido la  equitativa de lotes de trabajo, sin atender a las circunstancias profesionales de cada  fiscal.

 Aunque la equidad a esta ahí en la práctica hay puestos de fiscales que por razón de especialización o de las funciones especiales que se les asigna por la jefatura no obedecen a la equidad exigida, lo que debe ser corregido. 
Fuera de esos casos la equidad se realiza a base de número de Previas, sin atender al hecho de la interferencia en la equidad del Juzgado asignado. Es notorio que no todos los juzgados son de idéntica eficacia en lo que afecta a la función del Fiscal. Y si bien esa desigualdad es difícil de compensar, pues alguien tiene q sacar adelante los Juzgados conflictivos  o atrasados, tampoco se adoptan siempre  medidas por la jefatura  en orden a corregir o compensar esas situaciones de desigualdad, como podría ser el reparto entre toda la plantilla de los Juzgados conflictivos o la exención de otro tipo de servicios al Fiscal afectado por el Juzgado en cuestión.

En otro orden de cosas la falta de movilidad a de los fiscales y la ausencia de toda promoción en la carrera fiscal hace que fiscales con 30 años de experiencia estén realizando idénticas funciones que otros compañeros de muy escasos años de ejercicio, con absoluto desaprovechamiento de la experiencia profesional incluso a costa de nombramientos de confianza a favor de personas mucho más jóvenes. La capacidad técnica de los más  jóvenes no debe desmerecer la técnica y experiencia de los más antiguos que, al tiempo, pueden transmitir formas de actuación que sólo se adquieren por el trabajo diario, ese conocimiento práctico se está desperdiciando en favor de otros criterios de difícil evaluación.


2. Integración y acogida de los nuevos miembros de la plantilla.

Es necesario promover la integración de todos los Fiscales como miembros de la plantilla y de la Carrera,  tanto los que acceden a su primer destino, como los ya veteranos que cambian del mismo. Esta simple idea es  más  que exigible en una institución como la nuestra en el que el trabajo en equipo es esencial para un correcto ejercicio de nuestra función.

En este  sentido tienen  enorme responsabilidad  los  jefes, decanos y cargos de confianza, los cuales deben recaer sobre personas que además  d la confianza del puesto y capacidad técnica,   tengan especial capacidad de formar equipos humanos de trabajo, fomenten la comunicación entre y con los compañeros frente al principio de autoridad y velen con su actitud y ejercicio de su función de dirección por la mejora del clima laboral; debiendo exigirse el reconocimiento expreso de  tal capacidad de como mérito para el desempeño de funciones de dirección.


 3. Metas y objetivos.

Es esencial determinar la carga de trabajo asumible por el Fiscal de cara a establecer metas y objetivos asumibles en un periodo determinado.
Es inconcebible que en pleno siglo XXI la Carrera Fiscal no tenga un estudio serio en esta materia, esencial en toda organización laboral más aún cuando la falta de medios personales y materiales viene desde hace décadas gravando la labor de los fiscales en detrimento de la calidad técnica de su función y de la salud personal.
 No es admisible el régimen de sustituciones forzosas a cambio de un mísero incentivo económico, que en ocasiones ni tan siquiera se llega a recibir.


4. Productividad.

Instaurado ya el régimen de productividad es preciso dotarle  de un régimen serio de concesión que ponga fin a la indeseable  situación que se vienen arrastrado desde hace más una década y que esta provocado situaciones que irrumpen en el buen ambiente de la fiscalía.

En este punto se propone la supresión del anacrónico sistema de palotes por la  implantación de un sistema de  dación  de cuenta  diaria de los dictámenes emitidos, juicios celebrados... que permita  su real valoración a fin de mes  y su concesión mes a mes, no por semestres como ocurre en la actualidad, lo que ayudará a la mejor distribución del incentivo. Es el sistema que se sigue en los grandes despachos de abogados y terminaría con la situación generadora de una importante tensión laboral, que al cobrarse  semestralmente hace percibir que la recompensa es mucho mayor de la real.

5. Condiciones de trabajo.

Es preciso que la FG asuma que la dotación de los medios materiales es esencial a la dignidad y posibilidad del ejercicio de la función fiscal y que reconozca que estas carencias están afectando a la salud en el trabajo.

 No puede pretenderse que se desarrolle una  adecuada función pública en despachos de hasta cuatro o cinco fiscales, sin espacio adecuado para organizar los asuntos a despachar, con equipos informáticos obsoletos, sin personal técnico que atienda las mínimas  funciones d tramitación q  afectan a las funciones el Fiscal  y a los que incluso  se les exime por los puestos de dirección de obligaciones de auxilio al Fiscal en pro del control y actualización del sistema Fortuny.

Estas condiciones laborales añaden un innecesario stress laboral y en consecuencia afecta de manera importante a la salud de los fiscales.


6. Promoción interna.

Un elemento esencial para una adecuada motivación laboral es la posibilidad de promoción interna, que como ya sabemos en nuestra Carrera, más allá de los puestos de confianza,  es inexistente.

La promoción interna para muchos -llegado un momento profesional- se reduce a un cambio a un mejor bloque de trabajo, o a un despacho mejor, o a coger una mesa o una silla de mejor calidad que la que se tiene. Esa es la penosa realidad de promoción interna de muchos fiscales.

Por ello se hace necesario promover entre los fiscales la idea de que la permanencia en el puesto de trabajo no supone una falta de reconocimiento de su labor de, incluso, muchos años.  La falta  de promoción interna no es por falta de capacidad profesional, sino que es insita  a nuestra institución.

 Es deber de los puestos de dirección promover esta idea entre los fiscales, a través de una comunicación directa con todos los miembros de la plantilla, de la audiencia de todos respetuosa en juntas, promoviendo la votación en las mismas, del respeto entre iguales. Evitando situaciones indeseables en las que sólo los puestos de confianza tienen la posibilidad de hablar directamente  con la jefatura y, por supuesto, de tomar parte en las deliberaciones que afectan a la toma de decisiones y al funcionamiento de la fiscalía, impartiendo instrucciones muchas veces incluso verbales sin el debido debate en Junta donde la experiencia de muchos compañeros no es tenida en cuenta porque no ocupan un puesto de dirección.


Un cambio de actitud en este sentido redundaría en beneficio del estímulo profesional de los fiscales y en la formación profesional de los mismos, no reduciendo tan importante capital humano a meros ejecutores de instrucciones deliberadas entre unos pocos.

1 comentario:

Juan Antonio Frago Amada dijo...

Me ha gustado mucho. Felicidades a la autora. Me ha recordado al art. 19 de las Reales Ordenanzas de las FAS:
Ejercerá su profesión con dedicación y espíritu de sacrificio, subordinando la honrada ambición profesional a la íntima satisfacción del deber cumplido. Deberá tener amor al servicio y constante deseo de ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga.