domingo, 15 de febrero de 2015

SOLEDAD DE VALIENTES, SOCIEDAD DE COBARDES

Una buena amiga mía -amiga de más de cuarenta años, lo que al tiempo que acredita lo sólido de nuestra relación, advierte de manera muy plástica del paso del tiempo- me ha regalado un libro de un filósofo navarro, Aurelio Arteta, habitual colaborador en El País.   Tiene además un blog "el rincón del moralista" en una revista digital "FronteraD", que creo que tiene mucho interés.   Del libro ("Tantos tontos tópicos", Ariel 2012) y del blog rescato un artículo del que me atrevo a copiar aquí unos párrafos que me recuerdan mucho a algunas situaciones que se viven en el ámbito de la Fiscalía y también en pasado reciente y en presente, en la sociedad española.


"Pero ese miedo encierra aún otro y ambos se ayudan entre sí. El miedo al poder del autócrata o del terrorista se acompaña del miedo al poder de la sociedad misma. Lo que sabemos con certeza es que el resultado habitual de quien abandona el complaciente círculo de los que sólo miran y se enfrenta por fin a los responsables del daño... es la soledad. Según escribe Zweig, tal es el destino del que no soporta seguir callado y lucha solo por todos y contra todos. Y es que “debido a la inmortal cobardía del género humano, aquel que eleve la voz contra quienes detentan y administran el poder en cada momento, contará siempre con pocos adeptos”. En el mejor de los casos, tal vez con algunos secretos admiradores, pero con escasos seguidores públicos.

 Hasta el punto de que, más que el miedo a la muerte o al dolor físico, se diría que lo que retiene al ciudadano común en su pasiva condición es el miedo a quedarse solo o a ingresar en un círculo (de resistentes, de inconformistas) muy poco habitado. Pues no puede olvidarse que requiere más valor enfrentarse a los amigos que a los enemigos, como otros han advertido: “Para defender lo Justo y lo Verdadero, a veces hay que afrontar grandes sufrimientos que pueden llegar hasta la muerte (aunque con el apoyo, continuo y profundo, de seguir siendo amigos de nuestros amigos). Un valor distinto es necesario cuando Verdad y Justicia exigen que nos enfrentemos también a nuestros amigos, nuestros camaradas, nuestros íntimos…”.

 Hoy, como siempre, el "héroe" o simplemente el que se distingue por salirse de la fila tendrá que hacer frente al desprecio de la mayoría, al resentimiento de los "normales" que le harán pagar ese abandono que a ellos les denuncia. De suerte que se alinean, de un lado, la creciente soledad de los valientes y, del otro, la correlativa y creciente sociedad de los cobardes."