viernes, 24 de febrero de 2017

CENA DE LOS PREMIOS HAY DERECHO

Ayer por la noche se celebró la cena y entrega de los Premios Hay Derecho, dirigidos a reconocer a aquellas personas o entidades españolas que evidencian o impulsan valores cívicos de primer orden, acto presentado por el periodista Ignacio Escolar.   En algo que entiendo como uno de los mayores honores que he recibido en mi vida, yo era uno de los cinco nominados cono candidatos.   Me sentía un poco desplazado porque a mi lado en la cena estaba una auténtica heroína, una ingeniera que había perdido su trabajo en Aquamed por haber denunciado prácticas corruptas (investigadas hoy en los Juzgados), y estaba todavía esperando (no se ve su causa hasta noviembre) que se enjuiciara su despido.   Hay gente que ha decidido que no convive más con la ignominia, que no se calla y que no le importan las consecuencias, aunque en algunos casos sean personalmente tremendas.    Ganó el premio el periodista Pablo Romero que lleva años investigando contra viento y marea el asesinato de su padre por ETA hace 27 años, impidiendo que la causa se paralice, quejándose a la Fiscalía cuando ésta no actúa, escribiendo, recabando nuevas pruebas, con la finalidad de que el hecho no prescriba y sobre todo, de conocer la verdad de lo ocurrido.   La verdad: quien mató a su padre, quien dio la orden, quien proporcionó la cobertura, y quien no está haciendo absolutamente todo lo posible por esclarecer el hecho y porqué.   Me emocionó su discurso, me emocionó ver a su madre y a su familia, absolutamente orgullosos de él.

En el acto conocí gente que lo ha pasado mal, algunos amenazados o castigados en sus carreras profesionales, otros simplemente preteridos.   Recuperé el contacto con personas con los que hacía tiempo había trabajado y por los que tengo mucho respeto y afecto, y conocí también a personas importantes de la política que vieron como se está articulando poco a poco un sentimiento regeneracionista, un sentimiento cívico de recuperación de la decencia pública, un sentimiento alimentado por personas que han decidido que no  se callan, que les cueste lo que les cueste, frente al silencio mayoritario ante la corrupción o ante el abuso del poder, alzan la voz y dicen basta.  

Una de las premiadas, en su discurso, dijo una cosa preciosa: "si te crees insignificante frente al abuso, piensa en un mosquito cuando duermes".

Agradezco la presencia en el acto de algunos compañeros que acudieron a hacerme compañía en ese acto.   Y doy las gracias a la Fundación Hay Derecho por su enorme tarea: animo a todos a acercarse a su web, a tomar contacto con ellos, a ayudarles en lo posible porque en agrupaciones así está la clave de la regeneración de España.