miércoles, 24 de enero de 2018

EL ARREPENTIMIENTO DE COSTA Y EL ÉXITO DE LA FISCALÍA

Hoy, cuando he visto a Ricardo Costa en la televisión pidiendo perdón, he sentido una sensación de alivio.  Todos creemos saber lo que ha ocurrido, hace ya mucho tiempo.   Lo que pasa es que de eso a probarlo hay un trecho que a veces para un fiscal honesto es imposible de recorrer.   Ahora, merced a un trabajo enorme, callado (soportando a veces cosas que profesionales de primera calidad no deberían soportar), prudente y tenaz, los fiscales están consiguiendo demostrar lo que ya se sabía.  Ahora ciertas negaciones no me indignan: al contrario, me parecen patéticas, como el niño con leche condensada en los labios negando haber chupado del bote.   Tengo además la sensación de que en estos temas de corrupción, muchos pagan más por proteger a otros que no pagan nada.  Creo que eso tambien empieza a cambiar y que algunos quizá se empiecen a preguntar qué necesidad tienen de asumir responsabilidades penales a la cabeza del banquillo cuando ellos saben que ese puesto debe estar reservado para otros.    Enhorabuena a los grandes fiscales Myriam Segura y Carlos Alba. 

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