martes, 5 de marzo de 2013

QUIEN GANA, QUIEN PIERDE

Al enterarme de la dimisión de Martín Rodríguez Sol, se acentúan mis sentimientos de pena.   Como me pasaría si cayera cualquier otro fiscal con una larga hoja de servicios a sus espaldas.  Como me pasó con Fungairiño, o con Villarejo.   Me da mucha pena porque Martín es muy válido.    Y me  pregunto, con la velocidad que ha ocurrido todo, si todo esto podía haberse evitado.   Me pregunto como estaría ahora la situación si el FGE hubiera hecho caso omiso a las declaraciones del fiscal de Catalunya, o se hubiera limitado a rechazarlas públicamente  -como hizo con el incidente de las calumnias contra el Mundo-.   El coste para el FGE de un evidente distanciamiento-enfrentamiento con el fiscal de Catalunya es muy grande, especialmente si la exteriorización de ese distanciamiento es ante los medios de comunicación y la situación política es tan delicada como lo es ahora.   Las declaraciones del jefe catalán puede que con el tiempo las veamos menos provocadoras y seguro que se ven de otra manera en Barcelona que en Madrid.  Pero tienen un componente político indudable y caían en el resto de España como losas sobre el crédito del FGE.    Por tanto, la vía de la paciencia ante el enfrentamiento era claro que estaba próxima a cerrarse.   Por otra parte, el paso dado ahora es tremendo.   De manera que ya hay dos perdedores, el FGE -que va a soportar fuertes críticas durante mucho tiempo y ya veremos si no marcan su mandato de manera irreversible-, y el propio removido (que estoy seguro que -por su valía indudable- saldrá perfectamente adelante en el futuro).   ¿Que hubiera hecho yo en los zapatos del Fiscal General? Seguramente, lo mismo.    Pero es algo muy doloroso.

¿Quien más pierde?  Yo creo que casi todos.   El prestigio de la Fiscalía en Catalunya caerá arrastrada por las críticas.  La Fiscalía aparecerá más vinculada al Gobierno que antes, en Catalunya, pero no solo allí.  Muchos fiscales y jueces que no comparten mi punto de vista, criticarán ácidamente la decisión.   La AF ha sufrido un desgarro, que tendrán que arreglar y no será fácil.   El sustituto de Martín se encontrará en una posición muy difícil y ya veremos como se solventa ese asunto que me trae inevitablemente recuerdos de lo que pasó con la sustitución de Pepe Aranda.  Ya veremos si la misma reforma procesal prevista no se resiente de alguna manera de lo ocurrido.

¿Y quien gana?  En este momento tengo la sensación de que algunos partidos políticos -especialmente catalanes-  han tomado la iniciativa, y tienen pinta de ser los ganadores de este lamentable asunto, lo que da también que pensar.

¿Se podía haber evitado?  No conozco lo que han hablado los dos, pero visto el daño que todo el mundo se ha hecho, un acuerdo entre ambos creo que hubiera sido lo mejor.  E insisto en mi opinión: creo conveniente que los fiscales (y los jueces), siempre, pero especialmente cuando somos escuchados por nuestra condición de tales, nos mantengamos neutrales, por encima y al margen de las cuestiones políticas de partido.  Lo contrario acaba suponiendo un descrédito colectivo, un desastre, al margen de las tajadas particulares que algunos vayan sacando o de incidentes tan tristes como el que nos ocupa hoy..

Una última cosa: creo que el procedimiento del art. 41.5 del Estatuto es manifiestamente mejorable.