lunes, 4 de abril de 2016

JUSTICIA POLITIZADA

¿Debilita la politización de la Justicia la lucha contra la corrupción?  Frente a mi convencimiento de que es así, a mi me lo han negado en alguna reunión de fiscales con toda convicción.   Me lo han negado desde la jerarquía, claro, pero con mucha firmeza sin oponer razones.   A mi me parece que la razón por la cual la Justicia se politiza es un interés determinado.   (Por cierto, a mi me parece la politización de jueces y fiscales  es en nuestras carreras profesionales algo semejamente a un "dopping" que mejora la competitividad de algunos frente a compañeros que rehusan colocarse en la proximidad a los partidos y que cifran su progresión profesional únicamente a su esfuerzo, a su trabajo, a su talento y a su dedicación).  Colocando a jueces y fiscales afines el poder político considera que con ello va a obtener ventajas.  Cuando han seguido haciéndolo durante décadas debe ser porque efectivamente las consiguen aunque en algunos casos la operación les salga mal y no obtengan lo que buscan.  Y entre esas "ventajas" pueden estar indudablemente la información, la lealtad de los nombrados, y una búsqueda de mejor trato ante la Fiscalía o los Tribunales, especialmente en los casos de investigados aforados.  Todo eso es negativo en cuanto todas esas "ventajas" son palancas para quebrar la aplicación de la ley igual para todos. Pero indudablemente, además, coloca a la Justicia en situación de debilidad cuando la corrupción procede de quienes han promovido carreras profesionales de quienes han de enjuiciarles.       A eso me refiero cuando digo que una Justicia politizada en su jerarquía debilita la lucha contra la corrupción a pesar de que hay muchos casos abiertos y progresando en materia de corrupción.  A mi me gustaría más que esos casos los llevaran y los tuvieran que juzgar siempre y en todo caso, profesionales no nombrados directamente por los políticos.     
Hasta que no se afronte seriamente este problema y se afronte para corregirlo (no como en el reciente pasado, para agravarlo), opino que el castigo judicial de las prácticas de corrupción no gozara ni de la eficacia ni de la credibilidad necesaria. Harán falta otras cosas, pero entre las primeras está el arreglar la cuestión.

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