viernes, 7 de abril de 2017

LA INSPIRACIÓN DE JOAN MANUEL SERRAT

Serrat es el cantautor que yo siento más cercano en mi vida.  Desde mi adolescencia en Barcelona hasta ahora cuando oigo alguna canción suya aquí o allá, me detengo a escuchar.   Yo, que soy fan de muy poca gente, reconozco que conecto con la clase, con el sentido común, con la prudencia de Serrat.   Además, muchas de sus canciones en esos momentos en que las cosas que me preocupan se tuercen, pues a mi me animan y eso me ocurre desde hace mucho tiempo.    Cuando veo, por ejemplo, excesos en la criminalización de estúpidos chistes al tiempo que veo debilidad en la lucha contra la corrupción, que crece y crece sin que los españoles nos decidamos a echar a los corruptos de una vez de la gestión de nuestros intereses; cuando veo una Carrera Fiscal con mucho más potencial del que desarrolla atenazada por una jerarquía muy particular; cuando veo a unos jovenes que sacrifican su juventud opositando a judicatura y que se frustran año tras año por la escasez de plazas que ofrece el Gobierno a pesar de las necesidades urgentes que tiene la Justicia; cuando percibo la intensa politización de la Justicia en España; cuando me entero del caso de otra mujer asesinada; cuando veo las atrocidades que se cometen aquí y allá, ayer en Siria;  cuando algún familiar o amigo lo pasa mal o cuando me hago consciente de que el tiempo pasa muy rápido, Serrat, sus viejas canciones tienen la virtud de hacer que mi ánimo, al menos un rato, mejore.    Os dejo una canción que en este sentido es infalible ya que además de la música y voz de Serrat, el poema es de Miguel Hernández.




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