domingo, 6 de febrero de 2011

ESTO DA QUE PENSAR

La corrupción municipal es un fenómeno objetivamente muy grave.  Pero es claro que no se percibe por muchos ciudadanos de esa manera, salvo que afecte a quienes ideológicamente sean adversarios.  Los partidos políticos hacen el mismo juego: hay que echar a los corruptos de la vida pública: a los adversarios en cuanto se descubre el hecho; a los propios tras la sentencia firme -la presunción de inocencia es sagrada-.   En realidad todo esto revela, desde mi punto de vista, dos cosas: la enorme hipocresía de quienes se rasgan las vestiduras por los males de corrupción ajena, y aceptan serenamente esos mismos males cuando son propios; y también algo más grave, como es el hecho de que no hay un frente unido contra la corrupción.  Para muchos la corrupción es mala, si, pero de manera relativa.

En este juego perverso y a mi juicio inmoral, salimos perdiendo aquellos para quienes la corrupción SIEMPRE es repugnante.  Aquellos que pensamos que no hay corruptos amigos.  Aquellos que creemos que proteger a un corrupto es corrupción y a quienes creemos que atacar a quienes luchan contra la corrupción es una irresponsabilidad.

3 comentarios:

María Jesús Moya dijo...

Si la opinión de la ciudadanía española es realmente la que se refleja en esa publicación, entonces, se me ocurre, que tenemos un gran problema: una gran falta de civismo que terminará por minar nuestras libertades y que explicaría las graves carencias de nuestro sistema de justicia
De todos modos, no creo que las cosas sean exactamente como las pintan, este blog es un buen ejemplo de todo lo contrario

Nuevo en esto dijo...

Revela una cosa mas Salva, como ya sabemos, la ausencia de una Policía Jurídica y no meramente Gubernativa con el apellido de Judicial, y de una Ministerio Fiscal independiente. Ayer, viendo un reportaje sobre la Historia de la Fiat se recordaba el proceso abierto en Italia contra la corrupción política de los viejos partidos italianos, y, me di cuenta de lo alejado que estamos de que algo mínimamente parecido se pueda hacer en España, donde, eso si, nos reimos mucho del desgobierno Italiano.

Salvador Viada dijo...

Bueno, que el Ministerio Fiscal no es independiente lo revelan otras cosas. Quizá lo que se revela es lo poco que les importa a algunos que haya un fiscal independiente. Y ante esa reflexión, tal vez deberíamos preguntarnos nosotros si realmente nos importa eso algo a los fiscales. Y si nos importa algo, qué hacemos para arreglar las cosas.