lunes, 8 de abril de 2013

LA CALUMNIA

El aria de la calumnia, de la opera el Barbero de Sevilla, de Rossini, es una de mis preferidas.  Además, me encanta como la interpreta Ruggiero Raimondi, el enorme bajo-barítono de Bolonia.   Me viene el asunto a la cabeza porque son ya varias las veces que en estos días, alguien me dice (como en el aria, "ligeramente, suavemente") que si, que estamos huérfanos de garantías, pero que Frago, esto, y Frago lo otro.   Lógicamente, para mi, que no conozco a Frago, como sea él me es relativamente poco importante.  Puedo -cierto es- decir que he hablado con su preparador, con algunos compañeros que lo conocen y que me hablan bien de él y de su trabajo. Y que he hablado varias veces con él y me parece una persona muy inteligente y sensata.  Pero eso no es esto de lo que aquí se trata.  Lo que me preocupa, como fiscal, como jurista y como compañero es "lo que ha hecho", de lo que se le ha acusado, las pruebas que han utilizado para demostrar lo que dicen que ha hecho y las garantías de que ha dispuesto para defenderse.  Y yo me llevo la sensación de que algunos están tratando de disimular lo que "dicen que ha hecho" el expedientado con lo que "dicen que es" a fin de justificar la ausencia de garantías que le han dispensado.   Y eso me parece una bajeza, francamente.   Les dejo, de todas maneras, a ellos y a todos los que lean esto, la letra traducida del aria de Rossini, y un enlace con la magistral interpretación de Raimondi.





La calumnia es un vientecillo,
una brisita muy gentil,
que imperceptible, sutil,
ligeramente, suavemente,
comienza,
comienza a susurrar.
Bajo, bajo, a ras de tierra,
en voz baja, sibilante,
va corriendo, va corriendo,
va zumbando, va zumbando;
en las orejas de la gente
se introduce,
se introduce hábilmente
y las cabezas y los cerebros,
y las cabezas y los cerebros
hace aturdir y hace hinchar.
Una vez fuera de la boca
el alboroto va creciendo,
toma fuerza poco a poco
vuela ya de un lugar a otro;
parece un trueno, una tempestad
que en medio del bosque
va silbando,
atronando, y te hace de horror helar.
Al final se desborda y estalla,
se propaga, se redobla
y produce una explosión,
¡como un disparo de cañón!
¡como un disparo de cañón!
Un terremoto, un temporal,
un tumulto general
que hace agitar el aire.
Y el infeliz calumniado,
envilecido, aplastado,
bajo el azote público podrá
considerarse afortunado si muere.
Y el infeliz calumniado,
envilecido, aplastado,
bajo el azote público podrá
considerarse afortunado si muere.




6 comentarios:

Anónimo dijo...

Calumnia, que algo queda.
Lo importante es que se ha expulsado al primer compañero en toda la época democrática. He visto artículos suyos publicados en internet y parecce un hombre con ciertas inquietudes profesionales.
Del otro lado el peso de la administración contra uno sólo, desamparado por las asociaciones, puesto que mucho y malo se podría hablar del comportamiento de la AF -máxime a la vista de lo escrito en el otro foro que deja muy mal a dicha asociación- y a la UPF que también ha tenido arte en esta desgracia, empezando por sus vocales en el consejo y acabando por mi ilustre ex jefe, el amigo puntuación pequeñita, que al parecer ha instruido el expediente, siendo un viejo conocido de Móstoles por su falta de preparación técnica y proclividad hacia el poder. En fin, esperemos que el compañero tenga la justicia que se le ha hurtado en la carrera.

Anónimo dijo...

En casa de Herrero cuchara de palo. Falta de garantías, de motivación... Quién protege los derechos fundamentales de los fiscales?

Anónimo dijo...

¿Nuestro FGE es el que nos protege? Vamos aviados.

Anónimo dijo...

¿Vamos a volver en pleno s. XXI al Derecho Penal del ser en lugar del Derecho penal del Hecho? Pensaba que eso era propio de la Escuela de Kiel, con Dahn, Schwffstein y cuyo origen se sitúa en la Alemania nacionalsocialista...

Anónimo dijo...

Menuda suerte tenemos en la carrera; fiscales-jefes en el norte y en el sur, ambos de la AF, ambos del Consejo, ambos usando modales de matón, una lo consiguió, el otro sigue al acecho. Suerte al compañero, un colega suyo me dice que está muy preparado. Espero que salga adelante.

Anónimo dijo...

Sencillamente genial . Que razón tienes .
Que baja moral tienen los que públicamente justifican un imprescriptible régimen disciplinario de autor .
Quiero pensar que a muchos les mueve el miedo a quedar mal con el régimen no sean ellos los siguientes. Pero tengo la ingrata sensación de que a otros resulta muy cómodo el aviso a navegantes que ha supuesto todo esto.
Suerte?, sí , es lo que parece que necesitamos todos y sobre todo caer bien a los susurrantes....