martes, 27 de enero de 2015

¿AJUSTES DE CUENTAS?

Mantuve una conversación recientemente con una compañera dirigente de la Asociación de Fiscales por la que tengo sincero afecto.   Me comentó que se había sentido mal cuando un fiscal candidato que fue de la APIF en las últimas elecciones al Consejo Fiscal la había tratado con aspereza con ocasión de un reciente encuentro causal.  El fiscal se le quejó del trato que había recibido en el Consejo Fiscal en una plaza que había solicitado y para la que no obtuvo ningún voto de los vocales de la AF ni de la UPF, a pesar de ser el más antiguo de los candidatos, el que más tiempo llevaba en la Fiscalía y además el único que en su currículum figuraba el haber sido fiscal jefe.    Obtuvo la plaza finalmente porque el Fiscal General se decidió por él, en absoluta minoría, a mi juicio en una de las mejores decisiones que tuvo a lo largo de todo su mandato el anterior Fiscal General.    ¿Porqué ni un solo vocal del Consejo apoyó al afectado y si apoyaron a bloque cada uno a los candidatos de sus asociaciones?   Salió en la conversación con esta compañera la pasada campaña electoral al Consejo Fiscal como un argumento añadido para no apoyar para una promoción profesional a quien denunció con dureza, con aspereza, el funcionamiento de la Fiscalía y la necesidad de acabar con el sectarismo de las asociaciones mayoritarias; a quien hizo a los fiscales una propuesta electoral de cambio profundo en el funcionamiento de la Fiscalía; a quien clamó contra la politización de la jerarquía de la Carrera.   Como hice yo, y como hago frecuentemente, por cierto.  Yo no puedo hacer nada si en la AF o la UPF deciden que quienes no son de los suyos no merecen su confianza, y que quienes combaten a la jerarquía que se han montado en la Carrera no merecen ni agua.   Pero en el Consejo Fiscal no es tolerable.    El Consejo Fiscal debería ser espacio de encuentro, de lucha por mejorar las condiciones de trabajo de todos y de reconocimiento de los méritos de todos y cada uno.  El honor de ser vocal elegido por los compañeros no merece menos, y en mi opinión degrada ese privilegio quien se dedica a favorecer a amigos y a no reconocer al resto desde ese puesto.  O empiezan los vocales a aclarar las razones de sus votos, o es legítimo pensar que en lo que afecta al menos a los críticos, están ajustando cuentas.   Y son nuestros representantes también.    No pedimos nada extraño: que nos traten a todos los fiscales (asociados y no asociados) por igual y que sean transparentes al hacerlo.   Nada más, pero en el paraíso de los minipuntos parece una revolución.   Cada día van a encontrarse con más gente que les retira la mano. Yo soy de los que cree (y no soy el único) que lo mínimo que debían haber hecho los vocales del Consejo saliente era no haber aceptado las condecoraciones recibidas cuando cesaron, en razón a haber contribuido a la expulsión ilegal de un compañero.   Pero esperemos que no se acredite ni una sola vez que en el Consejo Fiscal se actúa ajustando cuentas.   Ni una.  Porque esto no es solo cuestión de medallas.

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