martes, 4 de junio de 2013

¿SON ESTAFA LAS PREFERENTES?

En el Congreso de la UPF de hace unos días -a juzgar por lo que se lee en los periódicos- se han hecho imputaciones muy serias al Gobierno y a la FGE.   Me llama la atención la actitud de las asociaciones mayoritarias de fiscales en función de quien gobierne (muy crítica o menos crítica, según quien mande).  También hablaron de las preferentes, en las cuales afortunadamente yo no he caído -aunque perfectamente podría haber pasado-, y de la actuación de la Fiscalía en relación con las mismas.  Esto de las preferentes es  un tema de estudio.   Ni son acciones, ni son depósitos, ni son bonos.   Son inversiones que toman parte de algunas de esas figuras, pero que por su singularidad habría que analizar con mucho cuidado para invertir en ellas.   A mi modo de ver (como fiscal muchos años destinado en anticorrupción), las preferentes podrían dar lugar a estafas si se dan  ciertas condiciones.   El producto en si obviamente no es fraudulento y está extendido en mercados de todo el mundo.   Pero había que explicar todas sus características al suscriptor; ya que con ellas se puede generar un escenario muy adecuado para engañar a particulares.    El espacio entre la mala práctica bancaria y la estafa aquí creo que no es demasiado grande, porque el cliente no inversor experimentado va al banco sin armas para entender estos productos y por tanto sin recursos para autoprotegerse.     Por ejemplo, se trataría de una estafa organizada desde la administración de un banco o entidad financiera, la emisión de un producto del propio banco a sabiendas de que la rentabilidad que se promete al inversor no se va a poder cumplir.   Así, en el caso de participaciones preferentes, si el banco está en situación de insolvencia cuando emite las preferentes, de manera que sabe que con gran probabilidad no va a obtener beneficios (y por tanto, no va a remunerar la emisión) creo que habría estafa.   Es lo mismo -por ejemplo- que una compañía que ampliara capital con unas cuentas falseadas .  En relación con las preferentes, podría también ser delictiva, aunque en ese caso habría que analizar caso por caso la situación del producto, si al cliente un intermediario le engaña sobre lo que en realidad está comprando.  Por ejemplo, en el caso de preferentes emitidas por un banco extranjero, que anuncia ciertas condiciones en relación con los riesgos de sus preferentes que le son ocultadas por el intermediario financiero al cliente.    Cuando tanta gente ha perdido tanto dinero (muchos ahorradores, no inversores), convirtiéndose en un drama social, este tema debería ser tratado con mucha energía por la Justicia.  Solo pensemos quién ha ganado dinero con este producto, y quién lo ha perdido.

2 comentarios:

Pilar dijo...

totalmente de acuerdo Salvador.

Anónimo dijo...

El fraude de las preferentes, porque es un fraude, merece el esfuerzo y la dedicación del ministerio fiscal. No es un supuesto claro de defensa de los derechos de los ciudadanos?