sábado, 20 de julio de 2013

LA JEFATURA DE LO CONTENCIOSO

Esta vez la opacidad ha sido máxima, y hablando del Consejo Fiscal, es decir mucho.   Uno busca en internet y no encuentra ni el nombre de quien obtuvo algún voto en el Consejo frente al elegido: ni siquiera si el finalmente nombrado tuvo mayoría de votos o no.   Como es habitual, tampoco se puede saber quién votó a quién ni porqué, ni qué candidatos concursaban, ni curriculums, ni programas de actuación, ni escalafones, ni méritos.   Nada de nada, como es habitual.    La cosa no es casual.   En este caso pocas cosas han sido casuales.   He dicho varias veces que a mi lo que decida el FGE me preocupa mucho menos (es un cargo político, designado por el Gobierno y tiene su responsabilidad) que lo que decidan mis representantes en el Consejo.   En este caso, la votación fue 5 a 5 (candidato AF, candidato UPF, ambos -claro está- asociados).  Pero no había en realidad una duda sobre el elegido.    Se sabía de antes por quienes hicieron las averiguaciones o aspiraban al puesto; hay pruebas: un anónimo dejó un comentario en este blog antes del Consejo diciendo lo que iba a pasar, y además me lo han contado luego.   Ha habido maniobras como hacía algunos años que no ocurrían, con enorme desencanto de fiscales muy queridos por mí, eso si, con mucha discreción.    A esa plaza aspiraban otros fiscales tan valiosos como los "finalistas" (y mucho más antiguos), pero que fueron ignorados por sus asociaciones, o simplemente, no tenían carnet.   Al final decidió el FGE en favor del candidato de la UPF, el favorito.     El ganador es un tipo competente con el que trabajé unos años en plena sintonía en la Fiscalía Anticorrupción; es un hombre que está bien relacionado con el gran líder de la izquierda en la Fiscalía -antiguo jefe mío, mejor gente de lo que creí hace unos años, y muy influyente hogaño como antaño-; al igual que lo está algún otro altísimo cargo recién nombrado, miembro nato del Consejo; además, la carrera profesional de Pedro no ha hecho más que despegar.   Eso nos da un poco las claves de lo que está pasando aquí.   Hoy por unos y mañana por otros.   Que quede algo de carne picada de fiscal por el camino es lo de menos.

Yo me pregunto como de grande ha de ser el sapo que nos hagan tragar para decirles que ya está bien.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Estamos en una de las carreras más anodinas que uno se pueda imaginar. Las cosas pasan, todo lo maneja la mafia que nos dirige, pero nadie hace ni dice nada. El panorama es desalentador.

Anónimo dijo...

Nadie hace ni dice nada ¿y por qué?. ¿Por miedo a represalias? ¿Por miedo a no dar la talla? ¿Por "prudencia" por si acaso se molestan aquellos que esperamos que nos favorezcan? ¿Porque es más cómodo quejarse que moverse? ¿Porque no nos gusta "meternos en líos", y no digamos "en política"? ¿Porque no es bueno "significarse"?...
Ah, pues entonces nos estará bien empleado todo esto ¿no?. Esta es una carrera anodina. ¿Y cómo debía ser? ¿Es también una carrera de cobardes, de pusilánimes, de quejicas, de mansos funcionarios que agachan la cabeza cuando por ejemplo echan a un compañero sin mayor explicación? ¿Es una carrera de gente que solo es capaz de poner el grito en el cielo cuando le tocan la nómina o le recortan las vacaciones pero se calla cuando lo que está en juego es la dignidad y la deontología profesional? (La deontología profesional ¿cuálo es eso?). Porque los nombramientos serán opacos, pero ¿alguien, por ejemplo, sabe EXACTAMENTE por qué han echado al tal Frago, del que tanto se habla por aquí? ¿Seríamos capaces de hacer que esto deje de parecerse a un patio de vecinas, tan locuaces e indignadas como incapaces de nada que no sea darse a la rumorología, la maledicencia, el cotilleo y el lamento?.
Querido anónimo anterior: a lo mejor el desaliento se cura tomando aire, y echando a andar. Y trabajando sabiendo para qué se trabaja. ¿Cuántos de esos magníficos candidatos que son tan antiguos y tan valiosos suelen recurrir las decisiones del Consejo Fiscal y del FGE? ¿Cuántos de verdad estaríamos dispuestos a pasar por un sistema de filtros transparentes? ¿Los mismos -y me pongo la primera- que ni siquiera somos capaces de dar nuestra opinión en público poniendo nuestro nombre debajo?
Así que a lo mejor había que empezar a recordar aquello de Kennedy: "no preguntes que puede hacer tu país por tí, etc.". ¿no?.
Hala, compañeros, a seguir quejándose.

Anónimo dijo...

Al menos en este caso se ha elegido a una persona capaz.
En otros muchos los nombrados son reconocidos incompetentes, sin que importe el daño a la función fiscal que entraña poner al frente de la oficina a una persona de limitada formación técnica y anodina personalidad.

Anónimo dijo...

Para lo que pinta el Fiscal en lo Contencioso. Un puesto más para colocar amiguetes, como tantos en FGE.

Salvador Viada dijo...

Anónimo último, eso no. El Fiscal Jefe de lo Contencioso tiene una importancia fundamental en muchos temas que afectan a la convivencia. No es un puesto más, un puesto sin relevancia. Y como decía otro anónimo antes, al menos en esta ocasión no puede haber dudas de que el elegido sabe lo que hace. Otro tema es el tejemaneje que hay cada vez que una plaza importante o menos importante ha de ser cubierta.

Anónimo dijo...

...tiene una importancia fundamental en muchos temas... ¿Por ejemplo?, y no desde luego a nivel provincial, aunque un irrelevante informe de competencia puntue lo que puntúa. Y el candidato elegido sabrá lo que sepa pero sin la afiliación de turno no se hubiera comido un colín.

Salvador Viada dijo...

Hombre, sobre la competencia de la Fiscalía de la Sala III, casi te remito a la Memoria de la Fiscalía (páginas 418 y ss): verás que trata de cuestiones importantes, aunque ajenas a mi vocación, la verdad. En cuanto a lo segundo que dices te doy toda la razón: sin las conexiones habituales, al margen de su valía, habrían elegido a otro.

Anónimo dijo...

Creo q de los q concurrían era el único fiscal de sala y de indudable competencia y capacidad jurídica e intelectual.
Los demás no se quiénes son y no dudo de su capacidad pero el nombrado es bueno jurídicamente hablando

Anónimo dijo...

Me disgusta como funciona el CF en cuanto a la opacidad de los nombramientos y los primeros damnificados son los aspirantes a la plaza a los q se despelleja sin posibilidad de defensa. Dicho lo cual Pedro es un hombre competente

Anónimo dijo...

De anónimo a anónimo q se refiere a nombrados incompetentes mi opinión es q no se puede tirar la piedra y esconder la mano.Los nombrados gustaran más o menos pero incompetentes? Sólo puedo entenderlo porque es humano pensar q todos y cada uno de nosotros trabajamos más mejor q los demás y que sabemos mucho más y siendo fiscales parece q esta en el código genético. Pero me parece injusto tildar de incompetentes a otros nombrados. No olvidemos q la opinión suele basarse en cotilleos q suelen ser malintencionados.

Dark Fiscal dijo...

No se de que nos extrañamos. Hace tiempo que los "concursos de méritos" en Fiscalia son como las primarias del PSOE Andaluz, por decir un ejemplo reciente, un bonito envoltorio para lo que no es sino puro y duro de-da-zo, donde se recompensan filiaciones y afinidades, y donde se fidelizan a los partícipes y no partícipes en los mismos para su futuro profesional. Es lo que tiene que se haya ido creando con el paso de los tiempos una rama "política" en la Fiscalia, con otras reglas, sus propios beneficios, sus destinos búnkerizados, y ajena del todo a la mayoritaria rama "laboral", que no sólo tenemos cercenada promoción alguna en la carrera, salvo que nos afiliemos a alguna asociación, sino que, además, tenemos que compartir el desprestigio progresivo de la Fiscalia. Claro que esto último algunos lo negaran, o será culpa de foros como estos, donde lo único que parece preocupar a alguno es que no firmemos con nombre y apellidos; pues que pregunten a Viada las simpatías que eso le ha generado. No todos tenemos ya un estatus que nos pueda blindar contra las fobias de los mandos. Es triste, pero es así.

Salvador Viada dijo...

Esa es la cuestión final, Dark: que la Fiscalía no crece. Todos esos chanchullos, todo ese politiqueo, todo ese montaje que hay aquí dentro, al final resulta en que la Fiscalía va a peor en lugar de a mejor. A nadie que puede cambiar las cosas le preocupa lo más mínimo que cambien. Una ración de arbitrariedad -aún una buena dosis- la podía digerir la Fiscalía: tanta, es imposible.

Anónimo dijo...

Es competente el nombrado? Parece que sí, pero es leal con la institución y con los que la integran? hay dejo la pregunta....

Anónimo dijo...

Pues ya que deja usted una pregunta tan insidiosa, ¿la podría dejar sin faltas de ortografía?.