jueves, 18 de diciembre de 2014

LA DIMISIÓN DEL FGE

Leo con sorpresa la dimisión de Eduardo Torres Dulce.   Sorpresa porque tenía un plazo, un plazo establecido en garantía de su imparcialidad.   Sorpresa porque después de la querella por la consulta catalana, era de esperar que continuase como poco hasta su admisión o denegación por el TSJ de Cataluña.  Si dimite porque tiene razones familiares (personales) es una cosa y nadie tiene en ese caso nada que decir aunque creo que debería aclararlo en lugar de dejar que se sugieran otros motivos.  Porque si detrás de esas razones personales está una discrepancia de fondo con el Gobierno, como informa la siempre atinada María Peral en El Mundo, entonces la cosa cambia.  Ese puesto no es fácil, y hay que aguantar en la incomodidad con el Gobierno, especialmente cuando ha costado tanto a tanta gente conseguir un plazo que garantice la inamovilidad del FGE.   Si uno va a un puesto así a hacer amigos, va listo.   Pero si se acepta el cargo es para luchar por la ley, contra vientos, mareas, gobiernos y oposiciones.     Esperemos que de explicaciones suficientes.

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