sábado, 17 de enero de 2009

RECLAMACIONES DE LOS FISCALES

No oigo a los Fiscales unirse al coro de quienes reclaman una mejora de la Justicia. Quizá es que muchos de nosotros consideran que todo está bien. Pero yo no. Yo creo que hay muchas cosas que están fatal. Por ejemplo:

- Los fiscales españoles no tenemos un sistema informático común. No estamos conectados on line. No podemos hacernos preguntas en una intranet, buscar ayuda en la experiencia de otros compañeros, contrastar experiencias, transmitir ideas... Todo eso que ha permitido a muchos jueces tomar conciencia de que no están solos, que muchos piensan lo mismo, pues nosotros no lo tenemos. Y ello a pesar de que entre nosotros se supone que debe haber una coordinación ya que un principio básico de la Fiscalía es que trabaje con identidad de criterio en todos los lados. Pues nadie parece en la Fiscalía que le interese esta cuestión ni que la plantee.

- A los fiscales nos señalan las agendas los jueces. En condiciones normales, en aras de la práctica habitual, no hay problema. Pero es que en realidad hay situaciones en que la escasez de recursos en la Fiscalía obliga a establecer una agenda de trabajo con criterios de racionalidad. La opinión de la Fiscalía en estos casos no se recaba ni se tiene en cuenta. No parece que importe, y yo creo que debería importar.

- La Fiscalía ha asumido unas competencias de enorme importancia en extensión y profundidad en las dos últimas décadas. Sin embargo en muchas ocasiones ni las plantillas se han aumentado en esa proporción, ni los medios materiales se han incrementado para ello. El resultado es que hay Fiscalías en las que es muy dificil cuadrar un sistema racional de trabajo en el que encajen especialistas y generalistas con una cantidad de servicios y de papel para todos que desborda las previsiones.

- La investigación de los delitos es el terreno natural de la actividad procesal del Fiscal. Es absurdo que otro, el Juez, haya de buscar las pruebas que el Fiscal necesita para acusar. Pero durante años -y todavía ahora- en lugar de ir acomodando las necesidades de la justicia a un cambio de esta importancia seguimos con una inercia de asignación de medios materiales y personales a la judicatura pensando en que se va a perpetuar el sistema del Juez de instrucción.

- La distribución de la productividad en las Fiscalías genera muchos más problemas que ventajas en muchos lugares; la existencia de un terreno gris entre las competencias de los jefes en los TSJ y las AP es fuente de conflictos y problemas en muchas ocasiones; hay que regular el régimen de los sustitutos en las Fiscalías con criterios de temporalidad, señalando un tiempo máximo de permanencia en el cargo para evitar su "profesionalización" y estimular la creación de plazas de titulares; hay que estrechar las relaciones profesionales entre la Fiscalía y la universidad abriendo las primeras a las colaboraciones temporales de estudiantes o licenciados recientes en régimen de practicas y aprendizaje; se hace necesario estructurar de manera unitaria la oficina del Fiscal, pensando en el alcance de sus funciones y en la necesidad de dotar de autenticidad frente a terceros de algunas de sus actuaciones; la falta de respeto -en ocasiones no protegida por el presidente del Tribunal- hacia el Fiscal es desgraciadamente muy frecuente en los Juicios Orales, y yo creo que debería hacerse algo para evitar esas agresiones que no tienen sanción y que perjudican la imagen del Fiscal y de la administración de justicia...

- El Consejo Fiscal ha perdido perfil tras la reforma del bueno de Michavilla, de manera que se hace necesario repensar el papel de dicho órgano en muchos aspectos: su legitimidad democrática debe significar algo en un contexto de carrera jerarquizada. Si no se establecen unos límites mínimos de respaldo en el Consejo que resulten necesarios al FGE para ciertas decisiones -como los nombramientos, por ejemplo-, hay una contradicción entre la formación del Consejo y la debilidad de sus funciones.


Podría seguir hablando del poder de las asociaciones, que deciden sin transparencia quien o quienes les parecen mejores para algunos puestos, pero que encajan luego con dificultad la crítica profesional por esas decisiones; la falta de igualdad de trato entre las asociaciones dependiendo del signo político del Gobierno, y muchas cosas más.

Pero nada de todo esto (o de parte de ello, incluso en sentido contrario al del texto) parece que altere la tranquilidad de los Fiscales en un momento crucial para la Justicia. Un momento en que por primera vez desde que yo lo recuerdo hay un consenso general en que esto no funciona y que hay que cambiarlo, invirtiendo seriamente en la Administración de Justicia. La verdad es que produce un poco de pena.

2 comentarios:

Pepe dijo...

Produce mucha pena.
Todos los puntos que mencionas son suscritos por el 95% de los fiscales (dejemos un pequeño margen para aquellos ilusos que creen que todo está bien), pero sin embargo la mayoría no hace esas críticas más allá del café compartido con otros dos o tres compañeros. Quizás el movimiento actual de los Jueces, surgido al margen de las asociaciones (y que éstas pretenden enterrar por pura superviviencia) tiene algo de heroico (al margen de que se pueda calificar de oportunista o corporativista o que incluso no presentan unas reivindicaciones serias y meditadas), porque por fin esas protestas han traspasado las quejas de los cafés mañaneros.
Algunos fiscales intentamos protestar hace unos años cuando se implantaron los juicios rápidos , se modificó el régimen de retribuciones y se alteró sustancialmente el EOMF, todo ello con unos criterios de mero oportunismo político, reformas que se realizaron por el bienintencionado Michavila al margen de la realidad judicial del momento (que nadie se engañe, de aquellas aguas llegaron estos lodos) y nos agrupamos en una asociación , la Independiente de Fiscales, porque el resto de fiscales no reaccionó, se contentó con que subieron sustancialmente los sueldos a unos, los de arriba, y se repartieron jefaturas a los más acomodados. Y a la asociación que entonces nació se le coartó toda posibilidd de crecimiento (sin subvenciones que hasta entonces se repartían sin criterio entre las dos asociaciones existentes, con intentos de evitar la participación en las elecciones al Consejo Fiscal...). A pesar de todo ello , hay muchos que seguimos protestando , incluso ante el propio Ministerio, da igual de que signo sea, recordándole que el moho y las ratas que tanto han asombrado a los nuevos vocales del CGPJ (¿dónde estaban estas personas cuando trabajaban en la Comunidad Valenciana?)siguen existiendo.
Así que algunos nos quejamos, e intentaremos que el FGE siga siendo consciente de todas esas deficiencias y que pase de las palabras a los hechos en muchos puntos. La especialización emprendida en su primer mandato nos parece un buen comienzo , pero si quiere hacerla efectiva necesitamos los medios : informaticos, personales , materiales ...él sabe los que son y si no, nosotros, encantados, se lo diremos.
Así que sí, es cierto hay muchos fiscales que callan, pero otros seguiremos recordando todo lo que falta y a donde tiene que llegar un Ministerio Fiscal del siglo XXI.

Silvia dijo...

Bueno creo que no es para darse pena , creo que somos muchos los que todavía aspiramos ver alguna mejora real en nuestra forma de funcionar.
Salvo honrosas excepciones que confirman la regla general, creo que quedan al margen aquellos que se han acomodado en sus cargos y que esperan su momento para mejorar el despacho , esta aspiración dificulta cualquier movimiento en falso pidiendo cosas que no se llevan, además tal y como están las cosas la foto la puede presidir cualquiera , asi que no sabemos hacia donde sonreir . Claro que este personal seríarecuperable si el sistema de nombramientos se viera algún día modificado . Puf.
Tampoco contaría , a salvo de modificación del sistema, aquellos que no aspirando a cargo alguno o habiendo renunciado a ello - porque es evidente que no hay para todos -se consideran ya por fin liberados y de vuelta de todo , que ya han visto lo suyo y han alcanzado la lógica conclusión de que como esto no hay quien lo cambie , su cuya única aspiración absolutamente racional y lógica es seguir viviendo y lo que venga, vendrá .
Y,por último no nos olvidemos del amplio colectivo de soldados que por juego de las deficiencias del sistema terminan por tener que asumir una carga de trabajo derivada del no hacer ,o del mal hacer, de otros muchos y que se ven desbordados sin tiempo siquiera de pensar en lo que podría cambiar su entorno con una intranet , con un reparto equitativo y lógico de trabajo , con un teléfono que funcione , ni por vayamos a decir dirigiendo ellos mismos la instrucción ... y es que es demasiado , ya tenemos bastante con asitir a los juicios , vistas , comparecencias ... y el que pretenda otra cosa es un tanto iluso o cosas peores ; y vayan a pensar que no nos gusta lo que hacemos y que no nos parece bien todo esto.
Con todo esto a mi me da que el porcetanje del 95% puede ser quizá un pelín excesivo , pero seguro que estamos cerca. De momento, la Asociación Independiente ahí está pese a todo.