jueves, 10 de octubre de 2013

BONGO (1)

Fiscalía General del Estado.  Año 2316.

-Quiere a Bongo.
-¿Quien es Bongo? ¿Es de nuestra asociación?
-Pero, coño, ¡es su mono!
-¿Que quiere al mono para el puesto?  ¿Se ha vuelto loco?
-Exige lealtad, y en este momento se fía más de Bongo que de nadie.
-No le podemos votar en el Consejo, es demasiado.
-Calma, busca si hay algún precedente en Madre.

.........

-Quizá nos sirva esto: mira, hubo a finales del siglo XX un tipo que se llamaba Eligio, o algo así, que hacía lo que le daba la gana con nombramientos y ceses.
-Veamos... Uhmm.... No, no nos vale, ahí el Consejo Fiscal reaccionaba contra los abusos; veo que incluso recurrieron el nombramiento del Fiscal General, que dimitió precisamente por ese recurso.  No..., ya recuerdo.  En aquel tiempo se hablaba del Club del Cero para referirse a nombrados por el FGE con todos los fiscales en contra, incluso los vocales institucionales. No, necesitamos algo distinto, algo más fresco, algo en que el Consejo apoye lo que sea que decida el jefe... ¡Vamos, Vamos!
-Mira, mira aquí, a principios del siglo XXI... Parece que el Gobierno nombró Fiscal General a quien era lider de la mayoría en el Consejo.   Tenían mayoría para hacer lo que querían: nombramientos, ceses, separaciones del servicio.   A veces por unanimidad.  Hasta un par de vocales se presentaron a cargos que debían votarse en el Consejo, ¡y les votaron!.  Y en aquel tiempo, encima, todo era secreto: deliberaciones, votaciones, candidatos, programas de actuación, criterios de evaluación... todo.
-Joder, ¡no me lo puedo creer! ¡Es... perfecto!  ¡Y secreto!  ¿Y los demás fiscales no decían nada?
- Había un foro ... Buscaré si quieres.
- No, déjalo ¿Y nombraron a algún mono? ¿Algún animal, al menos? ¿Algún androide?
-¡No, hombre!.  Siempre humanos; en eso no hay tacha.  Eran otros tiempos.
-Vale, investiga a ver que hicieron; nos puede servir.  Y habrá que pensar en reinstaurar aquello del secreto: investígalo.  Y asocia al mono.
- No se, mejor que entre como no asociado, por las apariencias.  La verdad es que me da pena Bongo.  El trabajo que le espera es muy complejo.
-Bah, no te preocupes; es muy intiutivo, tendrá un gran equipo de fiscales a sus órdenes, y cuando pasen tres meses ya nadie se acordará de como se le nombró.

13 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo cambiaría a todo el consejo por el mono, seguro que, a cambio de unas bananas, tenía soluciones más ecuanimes.

Maite dijo...

Querido Salvador: esta vez lo has bordado! Enhorabuena por tu valentía

Anónimo dijo...

Querido Salvador, soy Maite, esta vez lo has bordado! Enhorabuena!

Anónimo dijo...

Muy divertido Salvador si no fuera porque esta realidad exagerada es cierta y por tanto no tiene gracia y ...porque aburren los aduladores

Anónimo dijo...

Salva: Felicidades!!. Hacía tiempo que no me reía con algo de la Carrera

Anónimo dijo...

¿De verdad crees que habrá que esperar tanto tiempo?

Anónimo dijo...

Vamos que tanta estadística , palotes y memorias y no le va a quedar claro a nuestros congéneres de mitad de siglo que ya se nombraban antecesores del mono.
Una cosa falla: La evolución no olvidará. Esto va, e ira, a más y no harán falta los registros para recordar.
Ya hay mucho in-memoriado que no conoce otra era que la digital. Es cuestión de tiempo que se pierda la memoria .
Pero sí es gracioso Bongo , Tongo...

Pilar dijo...

Resulta increíble Salva tu capacidad para plantar cara a la injusticia y el esperpento. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Salvador ¿en esa futura Fiscalía General del Estado tendrían residencia de verano para nuestro querido Bongo?
Un Pazo de Mariñan, pero algo como esto
http://www.eldiario.es/lluviafina/vacaciones-pompeyanas-fiscal-general_6_166293383.html

Salvador Viada dijo...

Estimado anónimo de Bongo, el gato y la suegra. Aunque el sentido del humor de Eduardo no es escaso, no creo que sea infinito. Por puro instinto de supervivencia, me resisto a publicar tu mensaje, salvo que lo firmes. En otro caso, la jerarquía puede pensar que tu gato es el mío. Un saludo, y te pido disculpas.

Anónimo dijo...

Ardo en deseos de ver la secuela. Saber qué fue de Bongo y sus amigos.

Anónimo dijo...

Aunque no va exactamente con el hilo de nuestro simpático primate, me permito copiar y pegar algo que acabo de leer y que quizás os dé que reflexionar:
No hay excusas. No podemos pretender que por tener una carrera o dos nos pongan en una oficina y 2000 euros al mes. Que nos lo prometieran no significa nada. Las cosas no vienen, hay que tomarlas, y si dejas que pasen entre risas en la facultad cuando todo era bonito, es tu culpa, nuestra culpa. Porque nos robaban y no nos importó, hipotecaban el futuro de un país entero y ni mención hicimos. Ni por tener una carrera somos clase media ni alta, ni somos más listos ni más guapos. Nos follan exactamente igual que al obrero de barrio. Que algún día pensáramos que eramos mejores que los demás por ir a la universidad y pasáramos de todo no significa nada, solamente prepotencia arrojada contra nosotros ahora con más fuerza.

Que sirvamos cafés en Londres o freguemos suelos o de que en España no haya ni un solo curro decente es consecuencia directa de nuestra falta de valor. Cuando pudimos hacer algo no lo hicimos, y ahora, aún asumiendo que nunca es tarde, es sin duda peor momento. Estábamos demasiado ocupados con nuestra vida como para darnos cuenta. La culpa es nuestra, de nuestros padres, de nuestros hermanos vecinos y primos por no hacer nada. Más todavía por hacerlo mal. Por colaborar. Por votar a unos y otros y por permitir que convirtieran nuestro país en un mal capítulo de The Walking Dead donde la gente va de un día a otro más arrastrándose que otra cosa.

Por reírnos a carcajadas mientras los concejales de urbanismo desfilaban tranquila y alegremente, por mirar a otro lado cuando veíamos brotar aeropuertos y ciudades de la cultura en cada esquina de este puñetero cortijo, y lo peor, nos dábamos por satisfechos. Cuando el país se llenaba de mierdas jugábamos al mus en la terraza, porque cuando hay dinero todo va bien y nadie se preocupa, todos son minucias y la reivindicación es superflua si yo vivo de puta madre. Cuando no lo hay es tarde, eres un emigrante y estas completamente jodido. Abatido y emparedado por el sistema que te hizo pensar una cosa y en realidad era otra. De todas formas no es el final, siempre puedes agarrarte al saliente, trepar y que la riada pille a los pringados de detrás.

Anónimo dijo...

2)
Que es una putada, indudablemente. Que no lo merecemos, puede. Que no hicimos ni mención, obviamente. Por ello tenemos parte de culpa, porque nos faltaron cojones. O porque simplemente pasábamos. Por alguna rara triquiñuela del pensamiento colectivo, de la psicología social, nos es más fácil dejarlo todo y emigrar a un país extraño para conseguir cualquier trabajo de subsistencia (de esclavitud), que haber luchado por arreglar las cosas. Me niego a pensar que es más fácil irte a otro país a ser explotado que aceptar quien es el enemigo y luchar contra él.

Porque fuimos de flipados y nos la han dado. Porque mirábamos por encima del hombro al emigrante pensando que nunca podríamos ser él. Pudimos haber salido adelante, lo teníamos todo a favor, pero preferimos agachar la cabeza y no meternos en follones y después si eso protestar desde otro país, gimiendo lo dura que es la vida y lo que ensucian los suelos los demás. Consuelo nos queda pensar que somos aventureros, que es una experiencia, que vamos a aprender un idioma o conocer otras culturas, que solamente es temporal o que va a servir para rellenar currículo.

Consuelos los que quieras, somos emigrantes porque nuestro país está literalmente en la más cruda y absoluta mierda sin posibilidad real de cambio a medio plazo, con los mismos gobernantes corruptos que nos han traído a esta situación, sin cambiar nada ni un ápice, ni lo más mínimo. Si todo sigue exactamente igual es completamente imposible que nada cambie. Nos hemos ido para poder comer, hemos tomado unas de las decisiones más difíciles de nuestra vida por no unirnos cuando pudimos contra una calaña inmunda de casta parasitaria, de psicópatas hediondos embutidos en traje que disfrutan estrujando hasta la última gota de sangre de nosotros, sus súbditos. No hicimos nada porque éramos clase media y eso no era para nosotros. O porque las cosas no se cambian con manifestaciones o porque esa no es manera o yo que sé.
Y de repente, plof, sin saber como, tenemos una escoba entre las manos.