viernes, 12 de diciembre de 2008

POLÍTICA DE NOMBRAMIENTOS (2ª PARTE)

Siguiendo en EE.UU. , y viendo lo que ha pasado con el Gobernador de Illinois , que puso "en venta" el escaño del Senado dejado por Barack Obama, me sorprende la rapidez de actuación de la Justicia , en concreto de los fiscales, que de una manera independiente han detenido a dicho gobernador. Y no puedo evitar preguntarme qué pasaría en España si un alto político cometiera un delito grave de corrupción y fuera pillado in fraganti, como parece ser que ha ocurrido en este caso.
La pregunta es importante y la respuesta es fácil de responder: ¿qué fiscal jefe pediría la prisión de un político del partido que está en el poder y del cual dependerá en un futuro más o menos próximo la renovación de su cargo? Ninguno. Bueno, si , alguno habrá que resistirá ahora y siempre al invasor , pero claro está , estos no serán llamados jamás a una renovación de la jefatura ni a más altos vuelos. A muchos nos consta que los partidos políticos ya tienen listas negras de fiscales que nunca llegarán a una Jefatura, simplemente porque a lo mejor en una ocasión acusaron a un alcalde por un asunto de corrupción o porque su actuación es estrictamente legal. Estos son los lodos de la reforma del Estatuto del Ministerio Fiscal de 2003, hecha por un partido que pensaba prolongarse indefinidamente en el poder .

1 comentario:

Salvador Viada dijo...

Querido Pepe, no habría aquí nada que hacer si el político en cuestión fuera del partido que controla la fiscalía. Para que ocurriera algo, tendría que habérsele sorprendido con las manos en la masa, y para ello habría que haberle pinchado -como allí- el teléfono. Y eso aquí no habría pasado (cuestión de fueros, de inmunidades, y demás). Estamos hartos de oir las mismas mandangas. Lo curioso es que todos sabemos, todos saben, que con una fiscalía dependiente del Gobierno la credibilidad (y la imparcialidad) de la institución es mínima, en ese tipo de asuntos.

Y son lodos de los que no solo es reponsable el PP. Tambien las asociaciones mayoritarias (en especial la afín al gobierno de entonces, que callaron y callan sobre la situación creada), y el propio partido que nos gobierna, que prometió cambiar en 2004 las cosas de la justicia y no lo hizo.