martes, 16 de diciembre de 2008

POLÍTICA DE NOMBRAMIENTOS (3ª PARTE)

La política de nombramientos en materia de Justicia y , sobre todo, los mecanismos legales establecidos para hacer esos nombramientos, es fundamental para la supervivencia como tal de una democracia. Quizás EE.UU. no haya pasado en los últimos 50 años una época tan ocura como los años del mandato de Bush hijo, pero aún así existe un atisbo de independencia judicial y fiscal. Hoy se habla en la prensa de Patrick Fitzgerald, el fiscal que investiga la "venta" del escaño de Obama, como un superfiscal (al frente de 300 personas , de los que 160 s0n abogados) que "limpia" Chicago de la corrupción como lo hiciera en los años 30 Elliot Ness. Sin embargo de su biografía lo que más me llama la atención es que consiguió una condena de dos años y medio de prisión para Lewis Scooter "Libby", el que era jefe de gabinete del vicepresidente, Dick Cheney, porque filtró a la prensa el nombre de una mujer agente de la CIA . Es decir, un fiscal independiente que lo mismo mete entre rejas a un alto político republicano que , ahora, a un demócrata.
Pues bien, ¿cómo se nombran los fiscales en EE.UU.? ¿de qué garantías se les dota para conseguir que tengan esa independencia? Tenemos que darnos cuenta de que Patrick Fitzgerald no es un solitario que lucha contra la corrupción en su país, sino que es un "fiscal jefe" con una plantilla de 160 "fiscales" y otros tantos "funcionarios". Es decir, se trata de una Fiscalía, pagada por los ciudadanos y que actúa de acuerdo con unas normas que garantizan su independencia. ¿Por qué no podemos hacerlo en España?

2 comentarios:

Salvador Viada dijo...

La verdad es que me gusta ese Fiscal. Se me hace extraña su posición. Al tratarse de un Fiscal enviado desde Washington debe tratarse de un Fiscal Federal, con competencias sobre delitos federales. En Chicago (Illinois) debe haber fiscales nacionales, encargados de delitos locales. Y si han enviado desde Washington a un tiburón, un tipo absolutamente eficaz, lo ha hecho la administración republicana para cepillarse a la administración demócrata de Chicago. Osea, que politiqueo también debe haber por allí. Sin embargo, parece claro que cuando nombran a un tipo para un puesto -y parece que han elegido bien: un Fiscal de prestigio, licenciado en Harvard- se le respeta en el puesto, y se respeta su trabajo. Y claro, luego salen los resultados. Yo he trabajado con fiscales americanos (a las órdenes de otro tiburón, este de California), y confirmo que son de una eficacia increíble. Una eficacia favorecida por la posibilidad de concertar acuerdos, pero sustentada en una capacidad de trabajo fuera de lo normal, y en un compromiso con los resultados de lo que hacen que son imposibles de entender en nuestro país.

Silvia dijo...

Quizá en nuestro país falte la influencia de tipos como los que describís , estirpe/estilo Ness -que se va extinguiendo- y empieza a abundar el estilo Mortadelo, que para quien le haga gracia, bien , pero que hacen impensable una Fiscalía mínimamente eficaz.