sábado, 24 de abril de 2010

LO DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

Vengo defendiendo que los males de nuestra Justicia, de los que en mayor o menor medida todos somos responsables, tienen sin embargo una causa principal que a mi juicio es el interés de los partidos políticos en tratar de controlar sus decisiones mucho más que en garantizar su buen funcionamiento.  Eso se ve con claridad en el Tribunal Constitucional.   Llevan casi tres años hasta cuatro magistrados con su mandato caducado.   Otra vacante, desde hace dos años, por fallecimiento de un magistrado, está también sin cubrir.    No se renuevan o cubren las vacantes porque los partidos quieren aumentar o mantener, según el caso, su influencia en el Tribunal.    De eso no tienen ninguna culpa los magistrados prorrogados, pero es un bochorno; y no solo eso, ya que hay una ley capital para el futuro del Estado español en manos del Tribunal desde hace ya varios años.   Ya se que los dos partidos se echan la culpa mutuamente en un tostonazo insufrible de reproches cuando todo el mundo -menos los ultraadictos- sabe que la culpa la tienen ambos.     Esto es solo un síntoma de lo que ocurre en el CGPJ, en la Fiscalía, en la política de subvenciones y nombramientos, y en tantas otras cosas.   Y tiene mal remedio salvo que en los partidos políticos cambien ciertas prioridades.

1 comentario:

maria jesus dijo...

Tienes toda la razón
Pero el pueblo traga y nosotros también. Mala solución le veo