sábado, 6 de noviembre de 2010

EL VALOR DE CADA FISCAL

Mi amiga María Jesús Moya me explicaba el otro día la tristeza que le produce ver que poco a poco se diluía la valía de cada fiscal en unas reglas cada vez más extrictas para el control de la actuación de la institución. Oigo a veces a Fiscales jefes que señalan que efectivamente, deben estar encima de los fiscales porque hay mucha gente joven e inexperta y hay que controlar su trabajo. Dicen también, claro está, cosas peores. Hablando a trazos gruesos, yo creo que tiene razón mi amiga. En la evolución de la Fiscalía española en los últimos años ha predominado el interés en garantizar mecanismos de control sobre el trabajo de cada uno. Las razones pueden ser políticas o profesionales. Pero lo cierto es que con ello se va poco a poco estrangulando la iniciativa de cada uno, el criterio de cada uno, la personalidad de cada uno, en función de la actuación colectiva. Esto me parece equivocado. Yo creo que las cosas irían mucho mejor si se confiara más en cada uno y la Inspección Fiscal funcionara bien para corregir la actuación de los malos fiscales. Pero así se fomentaría el desarrollo de los buenos fiscales que seguramente son mayoría.

11 comentarios:

LUPO dijo...

No es esa mi experiencia. En quince años lo que he visto es un control meramente en lo burocrático, “rellena la carpetilla, haz las estadísticas, cambia el formato del escrito para que sea igual al que de toda la vida hemos hecho aquí, soluciónate tus servicios si quieres ir de cursos….” y una total desidia en ayudar a terminar de formar a los recién ingresados en la Carrera, en controlar la calidad de los que como sustitutos nos representan al conjunto de la Carrera, en unificar las posturas de los miembros de una Fiscalía a la hora de decidir temas jurídicos de trascendencia, etc, etc… con Jefaturas procurando no llamar la atención de los de arriba con innovación alguna en aras de una mayor eficacia, actuando como caciquillos de opereta, de cara a la galería interna, pero sin ninguna decisión de cuajo… con una Inspección Fiscal que mira para otro lado en los temas importantes y sólo se centra en ver pijadas de funcionario de “manguitos”. Claro que a lo mejor es que algunos aspiran a ser como los Jueces y “premiar” a los ciudadanos con el cachondeo de que cada Fiscal vaya por libre y haga lo que le venga en gana. El control y la unificación de nuestro actuar va en nuestro perfil genético (unidad y jerarquía), el problema, y por ahí puedo entender las quejas de la compañera, es quien nos controla y, sobre todo, quienes están nombrando y controlando a nuestros controladores.

Anónimo dijo...

Pues el problema fundamental lo tiene el ciudadano. Luego está la falta de moralidad profesional de los fiscales voluntariamente sumisos al sistema de poderes, que son los que se llevan premio.
Claro que quizá hay que tener Valor para renunciar a la prebenda del poder. Y los que se amparan en la jerarquia para negar la capacidad de obrar frente al sistema de poderes.
Una lástima.

María Jesús Moya dijo...

Lo que señala Lupo en su comentario no es para mí sino una manifestación del problema que tiene unas raíces más profundas
Yo me refería a que en nuestra sociedad, la esfera de actuación libre del individuo se diluye en tanto se la integra en estructuras gigantescas de poder, que abarcan todas las esferas de la sociedad: la administración pública, la sanidad, la educación, los medios de comunicación, las asociaciones cívicas de ciudadanos y por supuesto la Fiscalía. Estas instituciones son absorbidas por las dos estructuras de poder que son los dos partidos políticos mayoritarios y no hay en ellas cargo alguno, ni decisión, ni tampoco consigna ideológica que no sea la “cocinada” por la maquinaria del partido. Añadiendo a esto, además, la circunstancia que estas dos maquinarias gigantescas no dependen del carisma de un líder determinado, como ocurría en los movimientos del siglo pasado, sino que son estructuras que funcionan por sí mismas, que necesitan ingentes cantidades de medios financieros para funcionar, y que fabrican líderes con caducidad temporal que son fácilmente reemplazables por la misma maquinaria del partido...

María Jesús Moya dijo...

..Me produce enorme tristeza que la Fiscalía haya sido absorbida también por el funcionamiento de estas dos estructuras sin que quede lugar para individualismos: Actualmente el veinte por ciento de nuestra plantilla lo constituyen cargos designados por confianza política, y es de esperar que si se da un cambio de gobierno algún día, éste número se aumente para integrar a los afines del partido político que gobierne. Estos cargos no sólo se integran en la cúpula de la estructura, sino que son designados por este criterio de confianza hasta los denominados “mandos intermedios”. E incluso las dos principales asociaciones representativas de los fiscales coadyuvan eficazmente a este juego de poder, convirtiéndose en estructuras de dominación en lugar de funcionar como instrumentos de representación de los intereses colectivos de los Fiscales individuales que las conforman
En suma, se trata de distribuir Fiscales por el territorio español en función del denominado “ equilibrio ideológico” para “ controlar” nuestro trabajo , y someter a este equilibrio el principio de unidad y jerarquía, desnaturalizado de su verdadera finalidad. Por ello cada uno de los Fiscales individuales de base se encuentran cada vez más alienado; porque el “control de su trabajo” se concibe sólo para conseguir la obediencia ciega a la jerarquía,; y también más debilitado, porque la plantilla de base asume toda la carga de trabajo ya que este veinte por ciento de la plantilla está liberada de trabajo efectivo...

María Jesús Moya dijo...

...En este contexto no hay lugar para Fiscales con personalidad, que desarrollen su trabajo con verdadera vocación y dedicación, porque los valores que debemos defender: la libertad individual y los derechos de los ciudadanos, asumen un rol secundario ya que la esfera de actuación libre de los ciudadanos es a su vez más reducida cada día.
Cada uno de los Fiscales debería decir “basta” y recuperar su esfera natural de actuación. Las dos estructuras gigantescas de poder deberían retroceder y dejar espacio par que se desarrolle el ámbito de libertad individual para que la sociedad avance y progrese. En definitiva, hay que recuperar el valor del individuo

Gracias Salvador por comentar mis palabras y perdona por la extensión del comentario

LUPO dijo...

Si hubiérais empezado por decir que el problema para la Fiscalía, como para el resto del País, es que no vivimos en un sistema democrático, entendiendo este desde el punto de vista mas simplista del término, el que lo identifica con la división de poderes, nos hubiéramos ahorrado "polémica". Porque, como dice María Jesús, lo que ella indica y lo que yo apunto no son sino caras del casposo "régimen" que nos a tocado vivir y que, como a veces apunta Salva, en uno de sus ataques de realista-pesimista, ya sólo aspiramos a que cambie para que lo puedan gozar nuestros/sus nietos

Una jurista dijo...

Yo, sigo con mi retahila. Día 11: en defensa de un fiscal, uno en particular. Besos.

María Jesús Moya dijo...

Es una pena jurista que no sepa quién es el Fiscal y de qué se trata

Salvador Viada dijo...

Me tienes intrigado. Supongo que su suerte se debate de alguna manera mañana en el Consejo. En fin, que tenga suerte.

Una jurista dijo...

Queridos amigos/as (permitirme que os llame así): muchas gracias por vuestro apoyo aunque ni soy fiscal ni tengo el placer de conoceros. La verdad, Salva, es que no. Su suerte no se decide mañana (espero). No podría mencionarle en un espacio como internet sin que se le perjudicara aún más. Sólo puedo decir-gracias también Mª Jesús- que es un fiscal bueno, gran profesional, defensor del principio de legalidad a costa incluso de su salud y que ahora mismo está sufriendo muchísimo por una injusticia que incluye alusiones personales. Sólo espero que se haga justicia...divina, me parece, porque aquellos que llevan atacándole tantos años -y ahora con más fuerza- desconocen lo que significa. Aunque no pueda revelar su nombre, os prometo teneros al tanto de cómo acaba todo esto. Gracias de verdad por vuestro apoyo. Se lo trasladaré. Un abrazo

Anónimo dijo...

He sido juez sustituto durante seis años y mi impresión es la siguiente: cobrando lo mismo, un juez tiene mucha más responsabilidad y carga de trabajo que un fiscal (al menos los abogados-fiscales que no tienen más obligación que la de no contrariar a su fiscal-jefe)pero por el contrario gozan de independencia (al menos los jueces de 1ª instancia e instrucción). Creo que los fiscales están infrautilizados