domingo, 21 de noviembre de 2010

PARA PENSAR

Leo hoy El País una entrevista a la hija de una mujer asesinada por su marido, que creo que debería hacernos reflexionar en varios aspectos.   Por un lado, el hecho de que una mujer sufra maltrato durante muchos años sin denuncia es una grave anomalía.  Creo que hay que educar a los niños desde la escuela sobre estos aspectos, y realizar -como he visto, por ejemplo, en Holanda o Alemania- campañas publicitarias sencillas, visuales, en medios de comunicación y en carteles en la calle sobre el modo de reaccionar ante estas situaciones.   También creo que hay que pensar en el modo de actuar contra el denunciado por maltrato: desde mi punto de vista habría que realizar un intenso examen psicológico, económico, personal y profesional como paso necesario para determinar el riesgo que supone para la víctima.  Y sobre todo, hay que trabajar mucho más en las víctimas.   El proceso penal español es decimonónico en este aspecto.  La víctima debe tener un estatuto propio procesal, no ser considerada como un simple testigo y garantizarse ayuda y apoyo antes del juicio y con posterioridad a él.  Y en ese apoyo, las costas procesales nunca han de ser cargadas en la víctima, incluidas las de su propia defensa que deberían ser cubiertas por el Estado si el culpable no puede pagar.