viernes, 3 de junio de 2011

PALABRAS MONSTRUOSAS

Prometo no abusar en las entradas sobre Mladic.  No quiero cansar a nadie con mis fijaciones.  Pero puedo justificarme en el hecho de que las cosas que hizo ese tipo y que de las que pude conocer con detalle en un tiempo pasado de mi vida, me afectaron hasta personalmente.  En su comparecencia ante el Tribunal Internacional, Mladic considera "palabras monstruosas" el relato de la acusación.   Y me revuelvo en la silla.  Para ningún acusado hay más pruebas de su intervención en los hechos que respecto a este tipo, que estaba detrás de cada árbol donde se ejecutaban musulmanes.   Me acuerdo, y me emociono otra vez con un video grabado por la televisión de Belgrado, con un hombre, Ramo Osmanovic, asustado, apresado, debilitado, flaco, amenazado por soldados serbios, que gritaba a su hijo escondido en las montañas que se entregara, que se fiara de los soldados a las órdenes de Mladic, que les tratarían como prisioneros. ¡NERMINE, SOY TU PADRE, ENTRÉGATE!, gritaba. El video es parte de un reportaje extraordinario de la BBC.  El padre fue fusilado poco después.  El hijo también fue asesinado, siendo identificado su cuerpo meses más tarde.  La esposa del amenazado y madre de Nérmine reconoció a su marido en la Fiscalía del Tribunal Penal internacional, entre sollozos.

1 comentario:

Una jurista dijo...

No puedo soportar más crímenes de guerra. Tanto dolor, tanta atrocidad sobre atrocidad. Me siento tranquila al ver que, a veces, el Derecho Internacional, sirve para hacer justicia a tantas víctimas. O al menos, para recordar sus nombres. No, los nombres de ninguna víctima deberían de caer en el olvido. Sería añadir otra muerte más sobre ellas.