jueves, 24 de abril de 2008

EN RECUERDO DE ROGELIO GOMEZ GUILLAMÓN

Hace unos días me enteré del fallecimiento de Rogelio. Sabía que estaba enfermo pero confiaba en su vitalidad, en su constitución para que lo superara. Rogelio hasta su jubilación fue Fiscal de Sala Jefe de lo Contencios Administrativo del Tribunal Supremo. Pero aunque tuvo una carrera brillante -incluso formó parte del grupo de juristas españoles que acudieron a las reuniones en las que se terminó aprobando el Estatuto del Tribunal Penal Internacional-, y más allá de compartir o no ciertos puntos de vista suyos -muy provocativos en ocasiones-, yo recuerdo de él que siempre estaba a gusto en su presencia. Era una buena persona, muy simpático, muy leal a sus amigos (Juan Cesar Ortíz es testigo) y muy inteligente; sus anécdotas -sobre todo de la época que pasó en Guinea- eran desternillantes, contándolas con aquella voz fina, un poco ronca, buscando siempre la complicidad. He sentido de verdad su muerte, y quiero decir aquí que siempre le agradeceré dos pequeños detalles que tuvo conmigo, que él seguramente olvidara mucho tiempo atrás, pero que para mi, en su momento, fueron importantes.

1 comentario:

Maria G dijo...

Querido Salvador:

somos la mujer y los hijos de Rogelio. Te agradecemos mucho tu recuerdo a Rogelio. También él guardaba un gratísimo recuerdo tuyo y de tu mujer.

Un fuerte abrazo


Mª Teresa, Ignacio, María y Gonzalo