viernes, 25 de abril de 2008

UN BUEN ARTÍCULO DE PERFECTO ANDRÉS IBAÑEZ

Publica hoy en El País un artículo sobre el Consejo General del Poder Judicial. Andrés Ibañez es un magistrado del Tribunal Supremo, de perfil progresista, cuyas opiniones tienen el beneficio de no ser gregarias y mucho menos partidistas. Ello le otorga el privilegio de acertar o equivocarse solo, lo cual en estos días y en el territorio en el que nos movemos, es mucho de agradecer (me estoy acordando de Antonio Machado y "las voces y los ecos"); postura personal que le ha ocasionado algún contratiempo serio como el rechazo que sufrió durante muchos años -incluso de los progresistas en el Consejo- para ser promovido a su actual destino. Por todo ello la opinión de éste magistrado en el tema que hoy le ocupa tiene un indudable peso. Recomiendo su lectura, permitiéndome extraer del mismo, a modo de aperitivo, el siguiente párrafo:

El resultado es demoledor pues hace de este órgano una anécdota indiscernible dentro de la política general; imposible espacio de auténtica política de la justicia por su falta de autonomía real. Tanto es así que lo que distingue a los dos bloques de vocales, "conservadores" y "progresistas", en los que (con pocas excepciones) regularmente se rompe el Consejo, es la pura adscripción a una u otra de las formaciones políticas mayoritarias. Evidencia de lo incorrecto del segundo calificativo, pues en el Consejo lo único progresista sería garantizar la independencia judicial sin hipotecas y frente a todos; y difundir los valores constitucionales de la legalidad y la jurisdicción entre los jueces. Algo que nadie hace.

2 comentarios:

Pepe dijo...

En efecto, ha sido un placer la lectura en el día de hoy de este artículo. Lástima que, a pesar de estar en una página de opinión de un importante medio de comunicación, no vaya a influir ni tener ninguna trascendencia en los acontecimientos futuros sobre el nuevo CGPJ ... ¿o sí?.
Al menos ahí queda para dignificar a su autor.

Salvador Viada dijo...

Efectivamente, en la elección de los vocales -y en el modo de elegirlos- por los partidos políticos, ahora no va a influir lo que diga Perfecto Ibañez. Pero es nuestro deber, creo, como jueces y fiscales, el tratar de crear un estado de opinión para que las cosas cambien en el futuro. Tu, Pepe, y yo, además de Perfecto, ya lo estamos haciendo; y hay muchos otros que piensan lo mismo. Cuando todos esos también lo digan, las cosas tendrán que cambiar. Espero