lunes, 11 de enero de 2010

DIVISIÓN EN EL SUPREMO

Aquella revolucionaria interpretación de las particularidades de la eficacia procesal de la acusación popular que hizo el Tribunal Supremo con ocasión del asunto del Banco de Santander, y que facilitó la absolución de su presidente, vuelve a traer problemas según publica hoy El País.  Porque al rectificar poco después el Tribunal Supremo su doctrina revolucionaria para el asunto Atucha, suavizando sus términos, resulta que ahora ya no está claro qué hacer.    A mi me hubiera, francamente, gustado más que esa doctrinas jurisprudenciales tan innovadoras no se hubieran construido precisamente en casos tan significativos. 

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