domingo, 31 de enero de 2010

EL CGPJ A LO SUYO

Me entero ayer de que por segunda vez el CGPJ deja desierto un concurso para cubrir una plaza de magistrado del Tribunal Supremo por no ponerse de acuerdo los dos sectores, conservador y progresista, que lo componen.  Los candidatos, los mismos que la otra vez: Antonio del Moral y Gonzalo Quintero Olivares.  Dos extraordinarios juristas, que subirían el nivel de nuestra jurisprudencia sin duda alguna.  Pero amigo, la política otra vez: como no se han puesto de acuerdo los vocales en relación con otras plazas (algunas de las cuales con un tremendo calado político por los asuntos que se van a decidir), pues aquí tampoco.   ¿Que culpa tienen estos dos juristas de que en otros sitios no haya acuerdo? Ninguna, claro.  Pero como aquí se eligen los candidatos no por sus méritos sino por cuotas, se les obliga, para bochorno del Consejo, a concursar de nuevo.   Y mientras, no hay reserva alguna en nombrar para la Sala de lo contencioso del Supremo a un reciente ex Director General de Justicia.  En fin.  Yo no estoy nada de acuerdo con lo que se hace en ese órgano.

4 comentarios:

Manuel dijo...

No sé de que te asombras:

- Una ex-Secretaria de Estado de Interior (o sea, un miembro del Goberno), es magistrada de la Sala Tercera y, ahora mismo, vocal del CGPJ.

- La Directora de Jsuticia de una autonomía acaba de ingresar en la carrera judicial por el cuarto turno, en un alarde de desvergüenza sin precedentes.

- Otro ex-Director General, Ricardo Bodas, fue nombrado presidente de la Sala de lo Social, en una descacharrante decisión, que valoraba como mérito, precisamente, el haber sido Director General (está recurrida ante el Supremo).

- La Ley Orgánica de reforma de la oficina judicial, subrepticiamente, modifica la situación de servicios especiales, para que se aplique a los Secretarios de Estado que, desde la reforma hecha en su día a raíz del paso por la política de Garzón, quedaban en excedencia. Se trata de una "contra-reforma" que sólo afecta (beneficia) a una persona concreta: el actual Secretario de Estado de Justicia, al que la nueva norma coloca en servicios especiales ¡con carácter retroactivo!

En fin, nada puede ya sorprendernos. Lo que me asombra es la naturalidad y el cinismo con que se ve todo esto.

Una jurista dijo...

Pues mira, Salva, creo que hay que quejarse pero también actuar (respetando las limitaciones que tienen los miembros de carrera judicial y fiscal para manifestarse públicamente) Cuando se trata de otros asuntos, sí lo hacen (y sin problemas), por eso me llama la atención esta falta de acción, esa tibieza, cuando la justicia española está en un momento tan difícil. Ayer, en Italia, los magistrados de ese país se presentaron con la Constitución en la mano durante la apertura del año judicial, y abandonaron el acto durante la intervención de los representantes del Ministerio de Justicia, como gesto de protesta contra el Ejecutivo italiano. Los jueces y fiscales italianos, continuan por tanto su protesta por las reformas que el Gobierno de Italia quiere aprobar en el ámbito de la justicia y por la falta de una reforma eficaz en ese sistema judicial. Creo que esta protesta de las magistrados italianos es equilibrada y no viola ninguna norma sobre su manifestación en público. Echo de menos esa valentía en nuestro país. Aquí, en España, donde creemos en muchas ocasiones, que qué nos van a eneseñar en Europa (y menos en Italia). Saludos

LUPO dijo...

Gracia, desazón, o cabreo da ver lo pronto que quedan en saco roto las promesas de regeneración del prestigio del cgpj que los políticos y los juristas (sic) adscritos a el hicieron en su momento, casi tanta gracia como nos da la transparencia con que el nuevo Consejo Fiscal prometía actuar. De ahí que poco espere de “bellas palabras” como las que alude Maria José en una entrada anterior. De nada sirven si en las Fiscalías se mira mal o tacha de “asamblearios” a quien proponen hacer Junta para tratar temas de interés para su comportamiento y actuar, si se tiene por costumbre pasar de los derechos y deberes que los Fiscales, todos, tenemos y se recogen en el EMF, si los Jefes pasan de las Juntas de Fiscalía, de sus decisiones, interpretan sus acuerdos a su voluntad, o hacen todo lo contrario de aquello a lo que se comprometieron en Junta con el fin evidente de conseguir su apoyo y orientar su voluntad hacia sus decisiones ya prefijadas. Si estos comportamientos reflejados en las Actas de Junta, se supone, enviados a la FGE no llaman la atención de esta, aviados vamos. Y por supuestos siendo cierto que la última palabra la tienen los Jefes ¿como mantener un sistema que tan alegremente eleva a dicho puesto a personas no preparadas para ello, y a quien tampoco hay interés por preparar por lo que parece, por el mero hecho de ser de la Asociación de turno o el mas viejo del lugar?. Yo, ya lo siento, pienso que la mejora de la Carrera Fiscal y con ella de la Justicia es una lucha perdida en la que si nos mantenemos, y debemos hacerlo, es por salvaguardar la poca dignidad que nos queda y para que no se nos pueda decir que al menos no lo intentamos y se nos meta en el saco del club de los 808. Para bien o para mal el “pueblo” habló y en sus manos está defender la dignidad, la eficacia, y la profesionalidad de esta Carrera, ante el asalto de políticos de medio pelo y del corporativismo endogámico de los Jueces, endiosados hasta el paroxismo tras su “éxito huelguista”; a algunos de los demás nos corresponde el ingrato papel de pepito grillo o mosca cojonera, marcándoles de cerca para evitar que terminen por convertirla en una mera “cofradía del ronzal”, a la que se pueda convencer con bonitas palabras y estadísticas maquilladas para que algunos puedan seguir viviendo del ineficaz sistema judicial en el que nos desenvolvemos diariamente.

Té la mà Maria - Reus dijo...

dando un vistazo a tu blog
saludos desde Reus Catalunya