lunes, 27 de septiembre de 2010

WUSTRAU

En un pueblo encantador, Wustrau, al norte de Berlín, se encuentra la escuela judicial alemana. Habría que decir una de las dos sedes de la escuela ya que en Triere hay otra. El edificio está junto a un lago y parece más un hotel para vacaciones de gran lujo que un centro donde cada año acuden 5000 jueces y fiscales alemanes para formarse en las más diferentes materias. Se trata de un edificio histórico de gran categoría, donde se firmaron ciertos acuerdos durante la primera guerra mundial. El complejo incluye unos jardines, una nave para alojamiento de los cursistas y una iglesia de culto protestante que impresiona por su cuidado. En esa escuela, durante los días de mi estancia en Alemania escuché una conferencia sobre la justicia inglesa (a cargo de un magistrado londinense), de la que hablaré -sin ninguna envida- en días próximos. Pero hoy quiero resaltar la costumbre, tan frecuente en Francia, Italia y Alemania, de asignar edificios históricos, aunque no estén en el mismo centro de las ciudades (si bien usualmente además lo están) para los fines de la Justicia. A mi, personalmente, me gusta más.

3 comentarios:

maria jesus moya dijo...

Es precioso, gracias por colgar la foto así lo disfrutamos todos

Creo que la costumbre a la que haces referencia tiene una gran significación; aunar la tradición y la fácil accesibilidad a los ciudadanos

Anónimo dijo...

En España ese edificio estaría destinado a la sección especial para el desarrollo del Gusano de seda de la subdelegación de mundo verde de la subsecretaria de lo agricola de la diputación autonómica del ente de gestión administrativo de la Comunidad Autónoma de yo me lo guiso yo me lo como. Además estaría alquilado a su propietario a precios muy por encima del mercado,pues para eso el dueño conoce al primo de un cuñado de la hermana del vicepresidente de dicha autonomía. Seria usado por un grupo de funcionarios interinos, parientes de alguien, siempre, al mando de una persona nombrada a dedo, persona que lleva desde los veinte años chupando del bote gracias a su fidelidad al partido que lleva mandando en dicha comunidad desde siempre. Por eso en España tenemos lo que tenemos y en Alemania tienen lo que creen que funciona, estando siempre diespuestos al cambio sin escusarse en peregrinas razones para mantener el momio del algunos

Anónimo dijo...

... y además, el mantenimiento sería de cuenta del Estado...