jueves, 19 de junio de 2008

COMPADEZCO A LOS FISCALES ITALIANOS; Y MIRO CON ATENCIÓN A LOS DE MEXICO

Berlusconi, otra vez. El primer ministro italiano, investigado por la fiscalía en numerosas ocasiones, acaba de presentar en el Senado italiano una serie de reformas que algunos consideran que le garantizan la impunidad respecto de aquellas investigaciones. Por un lado, la sorprendente propuesta de "paralizar" los procesos comenzados antes del 2002, a fin de "liberar" recursos judiciales para trabajar en las causas actuales. Por otro, una normativa para establecer la inmunidad de las cinco autoridades principales del Estado. Y finalmente, la restricción a los delitos muy graves (castigados con penas de más de 10 años de prisión) o realizados por la delincuencia mafiosa de medios de investigación como las intervenciones telefónicas, con lo que se excluye la delincuencia económica y la corrupción.

Todo tiene un aire demasiado personalizado. Me dan pena esos embates a la justicia ya que Italia tenía a gala disponer de un sistema judicial y fiscal absolutamente independientes, una referencia para la justicia en Europa. Pero claro, con este tipo de normas la independencia pierde mucho sentido.

Mientras, en Mexico, cambian por completo su sistema procesal penal para inspirarse en el sistema anglosajón. No es tanto por copiar el sistema al que se incorporan, sino por la real voluntad de cambiar las cosas que no funcionan bien por las que siento una sana envidia de esos cambios.

Mientras, aquí, como si no pasara nada.

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