miércoles, 11 de junio de 2008

EL VERGONZOSO CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE GUANTÁNAMO

No soy nada antiamericano. He trabajado con americanos y a las órdenes de americanos durante varios años y he admirado su capacidad de trabajo, la firmeza de sus principios y la autoexigencia que determina su actuar profesional. Por esto mismo me resulta inconcebible como se consiente en ese país que siga funcionando durante años y años la verguenza de Guantánamo. Cientos de prisioneros retenidos fuera de de su país y del territorio de los Estados Unidos, sin juicios, sin acusaciones, sin derechos y con malos tratos físicos y psíquicos, desde 2002. Son cosas que nos retrotraen a momentos de la humanidad que por espantosos creíamos ya superados. Y a mi me duele todavía más por venir de un país que ha luchado por la libertad en Europa en dos ocasiones, en el que muchos miles de los cuerpos de sus soldados llenan hectáreas de terreno en muchos cementerios del norte de Francia, como testimonio de lo que ellos entregaron por nuestra libertad. Reconozco que me emociono cuando visito los muy cuidados cementerios de Normandía. No puedo imaginar una traición mayor a aquellos héroes que lo que el País llama hoy "el manicomio de Guantánamo".

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