domingo, 7 de febrero de 2010

EL OTRO LADO

Siento de verdad lo que está ocurriendo con Baltarsar.   Ciertamente, no quiero opinar sobre los asuntos que contra él se están ahora ventilando casi a diario en el Tribunal Supremo y en los medios de comunicación.  Pero si quiero ahora acordarme de otros asuntos.  Como por ejemplo, las primeras operaciones antidroga en España, que instruyó él creando un estilo de trabajo para luchar contra esa delincuencia que luego se hizo general; o la lucha contra el crimen de estado de los 80 en la lucha antiterrorista, que le convirtió en un referente internacional; o también de la extraordinaria instrucción contra las finanzas del terrorismo etarra, que asestó un golpe tremendo contra la banda de la cual todavía no se ha recuperado; o la instrucción del caso Pinochet, que al margen de sus derivas procesales constituyó el impulso definitivo para la puesta en marcha del Tribunal Penal Internacional.    Yo he sido testigo de que Baltasar es una persona muy respetada en el ámbito de la Justicia internacional, y de que es un referente de la Justicia -con mayúsculas- en muchas partes del mundo.   Estamos ante una figura muy controvertida, muy difícil de tratar con simpleza.   Hoy se debaten sus oscuros; pero a mi me parece de justicia recordar aquí sus claros, sus actuaciones que en otro tiempo hicieron a muchos confiar en la Justicia en España. 

5 comentarios:

Una jurista dijo...

Querido Salva: Por prudencia (y sobre todo, porque no quiero romper las normas de este blog al que considero un oasis donde poder expresar nuestras ideas)no diré todo lo que NO representa el Sr. Garzón para mí. Puede que el Tribunal Supremo le juzgue, no lo sé. En todo caso, si estoy segura de que la historia lo hará y no creo que sea benevolente (¿o más bien indiferente?). Al igual que muchas de sus instrucciones en materia de justicia universal, vemos que el tiempo no sólo no le ha dado la razón, sino que además se ha puesto del lado de aquellos a los que él contradecía. Creo que no le falto al respeto a su persona, ni me meto en lo que dirá o no el Supremo (ese no es mi trabajo), pero viendo lo que es y ha sido la evolución del Derecho Internacional después de tantos años del caso Pinochet, sé que podríamos haber vivido sin sus resoluciones e igualmente habríamos asistido a la creación de la Corte Penal Internacional...gracias al trabajo duro, perseguido y a veces silenciado de muchos otros. Saludos

Salvador Viada dijo...

Gracias, Jurista. A las personas yo creo que hay que valorarlas en su conjunto. A ti, como a mi, hay muchas cosas que no te gustan de ciertas trayectorias. El modelo de superjuez o superfiscal a mi no me gusta. Pero me parece sustancialmente injusto concentrarse en una valoración global únicamente en aquello que no se estima correcto. El derecho penal es un derecho de actos, no de trayectorias. El que comete un delito ha de pagarlo, sea quien sea. En ese terreno, a la gente se la juzga por sus actos concretos.

Con independencia de ello, yo quiero resaltar que -con todas las discrepancias que se quieran- la trayectoria a lo largo de muchos años puede dar una imagen diferente de la que ahora leemos en la prensa. Yo al menos así lo creo. Un saludo.

LUPO dijo...

Estoy con Una Jurista. La Justicia en España, que hubiera podido sobrevivir a no haber tenido un "Juez Garzón" en su vida, debe parte de su desprestigio social a las llamadas, a lo largo de mucho tiempo, "Garzonadas"... y si fuera tiene prestigio, ya se sabe que de visita somos todos muy simpático y la lejanía distorsiona.

Una jurista dijo...

De actos concretos hablaba yo precisamente. Las valoraciones globales nacen de realizar un acto detrás de otro. Y lo cierto es que yo tengo la mala costumbre de no acudir a la prensa como primera fuente para analizar los asuntos referentes al ámbito jurídico. Siento decir que al Sr. Garzón, más que sus actos, lo que le preceden son sus autos. Y, aunque no lo has mencionado, no comprendo esa inciativa del Juez Santiago Pedraz y de una fiscal (de cuyo nombre no quiero acordarme)para pedir firmas a fin de que al Sr. Garzón le concedan la Cruz de San Raimundo de Peñafort. Pedraz me cae bien (aunque no comparto casi ninguna de sus resoluciones en materia de jurisdicción universal) pero creo que aquí, como Decano de los jueces de instrucción de la Audiencia Nacional, se equivoca profundamente al no guardar la debida neutralidad que le corresponde como juez en sus manifestaciones públicas y más en un momento como este. Como amigo del Sr. Garzón, comprendo su lealtad. Como juez, no me la explico. Saludos.

Una jurista dijo...

Al parecer el juez Santiago Pedraz, se desmarca de esta iniciativa y parece que no ha estado en ella. Me alegra saber que impera el sentido común. De justicia es reconocerlo. Saludos