viernes, 17 de enero de 2014

EN NUESTRAS MANOS

Que la Fiscalía necesita cambiar su régimen jurídico ha dejado de ser únicamente una aspiración legítima de los fiscales: es algo que ya se nos reclama incluso por evaluadores de las garantías en la lucha contra la corrupción (último informe GRECO, Consejo de Europa).   La politización de la Justicia desacredita su funcionamiento y daña el trabajo de miles de jueces y de fiscales.  En la Fiscalía la politización es nuclear, aparece desde su origen: el nombramiento directo del FGE por el Gobierno en persona de su confianza, y la extensión de su mandato con la legislatura hace que no pueda percibirse una autonomía real por más que todos los Fiscales Generales se esfuercen en decirnos lo contrario.   Hace falta trabajar en ese sentido y hay que hacerlo desde el propósito de crear una estructura en la Fiscalía que un Fiscal General entrante no pueda alterar de manera sustancial.  Eso exige la existencia de áreas del Ministerio Fiscal que no puedan ser controlados por el FGE, entre ellos y principalmente, la Inspección y el Consejo Fiscal.    La garantía de la indemnidad y del respeto al trabajo de los fiscales; la seguridad de que no puede haber sanciones por meras discrepancias con la jefatura y que estas han de solucionarse sin cortar cabezas; la garantía de la protección del propio criterio en un contexto de respeto a la normativa general de la Fiscalía; la equidad en el reparto de trabajo; y tantas otras cuestiones profesionales dependerán al final de que haya en la Fiscalía alguien imparcial para resolver conflictos.    Si no hay alguien así, si todo el mundo depende o está en sintonía forzosa con el FGE; si el FGE está arropado por consejeros de su confianza y por un Inspector Fiscal obligado a obedecer, no hay garantías de nada para nosotros dentro de la Institución.  Creo que la experiencia de muchos años me exime de argumentar más.   Y garantías son lo que nos exigen en el Consejo de Europa, en cuanto al régimen disciplinario de los fiscales.    No es solo la cuestión de los nombramientos; es que la zanahoria sirve para la cabeza del escalafón, pero la amenaza del palo sirve para la cola.  Esas cosas han de acabarse si queremos que la Fiscalía reviva, si queremos que poco a poco podamos mejorar nuestras prestaciones, nuestras condiciones de trabajo, si queremos evitar la sombra permanente de que los gobiernos -a través del FGE pero no sólo de él- incidan materialmente en la Justicia, si queremos adquirir el prestigio y la confianza para asumir las nuevas funciones procesales.  Nadie lo va a hacer por nosotros; pero nosotros podemos hacer un gran servicio a nuestra comunidad.  

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo que los miembros de la Carrera Fiscal son personas de zanahorias.Una zanahoria es una recompensa
Responden a zanahorias mejor que a un palo. no les gusta el castigo. Un palo es castigo.

Salvador Viada dijo...

Yo tambien lo creo. No solo los fiscales, sino todo el mundo. Pero yo creo que de lo que se trata es de mantener la disciplina mucho mas que de funcionar mejor. Y les hace falta el palo para imponerse a la razón y a la libertad de criterio. Y para que los fiscales acepten las condiciones de trabajo que se les imponen.

Anónimo dijo...

Ahora mismo no se a q respondemos , creo que a nada . Todos los días oigo de compañer@s q están recibiendo órdenes digamos, tiránicas y hasta la fecha nadie ha osado pedirlas por escrito, cumplen y hasta la próxima . Eso sí luego el café y los pasillos están que arden , pero no pasamos de ahí .
No se respetan derechos laborales que entiendo mínimos , no se oye a los fiscales afectados por la orden y los fiscales no se atreven a pedir un escrito no sea que los de arriba se ofendan , que vayan a por nosotros de nuevo, resultemos antipáticos , o no se , chungo lo de la Instrucción . Supongo que es lo que buscaban fiscales dóciles y obedientes . Ánimo Salva hay mucho que hacer :)

Evenezer dijo...


De acuerdo en todo lo que se dice.
¿ Hay motivos para esperar de asociaciones de fiscales algún comunicado en defensa de la imparcialidad del fiscal de asunto muy conocido? ¿ No puede parecer que el respeto institucional se demanda sólo en una dirección ?.

Pilar Álvarez Menendez dijo...

Es triste que sólo vean la realidad cuando la dicen unos señores europeos. Ahora falta que se haga caso al informe y se corrija lo que hay que corregir, si bien, vista la deriva de las últimas reformas, poca esperanza queda. Lo triste, como decía, es que algunos estabamos reclamando eso hace tiempo, predicando en el desierto...

Anónimo dijo...

Cada vez que se ha produce un relevo en el poder, los de las Asociaciones exigen su pesebre y los cesantes como lapas a la silla de al lado pegados se quedan reenganchados. Pero NO es cierto eso de que no se respetan los derechos laborales.