sábado, 13 de junio de 2009

JUSTICIA DE DERECHAS, JUSTICIA DE IZQUIERDAS

Una de las cosas que más me llaman la atención del esfuerzo de los partidos políticos en controlar políticamente la Justicia, comprometiendo y haciendo afines a asociaciones de jueces y fiscales, subjetivizando los nombramientos, tensando la armonía de las instituciones y comprometiendo la imagen de la Justicia, es que creo que no hay una política judicial de derechas o de izquierdas. No hay un proyecto de proceso penal progresista o conservador; no hay una proyecto de planta judicial de derechas o de izquierdas; no hay una oficina judicial conservadora o progresista, no hay un modelo operativo de Fiscalía conservadora y progresista. No se pueden privatizar los servicios de la justicia, por lo que esta dialéctica nos es ajena. Vemos que los partidos políticos aprovechan las reformas de los anteriores gobernantes y se sienten comodísimos con ellas. Un CGPJ progresista no es diferente de uno conservador, salvo que cada uno nombra a los suyos con preferencia. Es curioso todo esto.

Porque llegado a este punto, uno se pregunta ¿porqué quieren con tanto ahinco controlar a la Justicia? Y en este punto, mis sospechas siempre derivan a dos terrenos: el de la información preferente y el del control de determinados asuntos. Piénsese que en un sistema en el que abundan las inmunidades y los aforamientos, no deberían preocuparles las garantías de que no van a se inculpados sin pruebas abrumadoras. A falta de otra explicación, vuelvo a pensar en esos inconfesables objetivos, que deben ser para ellos muy importantes, porque para conseguirlos son capaces los partidos mayoritarios de renunciar a promover el mejor valor de una Justicia digna de ese nombre: que sea materialmente igual para todos (lo cual -ya que estamos- es especialmente significativo cuando hablamos de un partido de izquierdas) .

4 comentarios:

Silvia dijo...

¿Avaricia , endogamia, corporativismo entre los poderes de Estado...? El control de la Justicia da entrada a colocar a los "afines" , que agradecidos devolverán algun dia el favor, o no , en cuyo caso se tomará debida nota.
El corporativismo afin se extiende y entrelaza entre los poderes de Estado. Prebendas, tratos privilegiados , todo con la debida reciprocidad, hasta que un dia quizá , se confunden los roles: el politico abronca al Poder Judicial, o viceversa ; ya se sabe que donde hay confianza...
Claro que ,quizá, esta perspectiva sólo sea apreciable, claramente apreciable, a pequeña escala. Lo que no quiere decir que no exista a gran escala sino que supongo más bien todo lo contrario.

Salvador Viada dijo...

Pero uno se pregunta cómo es posible que una pretensión relativamente modesta ("tener mano" en algunos pocos asuntos y tener la opción de ser informados en algunos otros) puede llegar a alterar principios esenciales de la administración de justicia: entre otros, la neutralidad política y las garantías de imparcialidad. Lo disfrazan diciendo que en realidad no controlan a los jueces, sino al órgano de gobierno del Poder Judicial; y ponen la profesionalidad de los fiscales como escudo cuando se les acusa de politizar la fiscalía. Pero entonces, ¿porque quieren controlar lo que ahora controlan? Si no hay beneficio en los asuntos particulares, y tampoco hay políticas diferentes en materia de Justicia ¿Porque quieren controlar al Fiscal general y al CGPJ?. No lo termino de entender, desde la buena fe.

LUPO dijo...

No hay justicia de derechas y justicia de izquierdas, a nivel político me refiero, sino justicia en el Gobierno y Justicia en la Oposición. Da, digamos, risa, leer lo que nuestros políticos demandan de la Justicia cuando son Oposición y lo que hacen con la Justicia cuando están en el Gobierno. Patético es ver a los chicos de Rajoy llorar ahora por el funcionamiento del sistema que mantuvieron en sus ocho años de poder... pero claro, como ya he dicho muchas veces, les venía de perlas porque "iban a gobernar por los siglos de los siglos", ¡ja! y ¡re ja!

Salvador Viada dijo...

Como casi siempre, Lupo, creo que tienes razón. Hay dos proyectos de Justicia, intercambiables, y que se corresponden con las dos situaciones posibles para los partidos mayoritarios: Justicia en el Gobierno y Justicia en la Oposición. Los dos defienden lo mismo, pero solo cuando sus posiciones son similares, tanto en el poder como fuera de él. ¡Que desastre!