jueves, 18 de junio de 2009

¿ME LO PARECE A MI, O REPUNTA LA CORRUPCIÓN?

Mediados los noventa, cuando se creó la Fiscalía Especial, la corrupción era algo que agobiaba al país: Roldán, el Banco de España, los escándalos financieros, los fondos reservados, PSV... Entonces se acometió el problema con energía y pareció que la cosa se empezaba a controlar. Hoy, sin embargo, la impresión mia es que algo está cambiando. Oímos y conocemos de casos de corrupción en la derecha, la izquierda, en la administración central, autonómica y local; incluso en la Justicia. Tengo la sensación de que hay que dar un nuevo impulso para luchar contra ese fenómeno, caiga quien caiga. Porque una de las características de esta delincuencia es que parece que no es tan grave cuando caen en ella "los nuestros". Pues no. El corrupto es un delincuente (o un sinverguenza) ´por muy cerca que nos toque.

Yo no creo que los Tribunales tengan por misión contener la delincuencia (para eso está la Policía), sino hacer Justicia; pero no hay duda de que si jueces y fiscales afrontan la corrupción con energía, rapidez, igualdad y ejemplaridad, mucho sinverguenza se lo pensaría más veces.