jueves, 4 de septiembre de 2008

JOSE MARIA CABALLERO PONE EL DEDO EN LA LLAGA (Y 3)

VI
Con ser grave que la renovación de los cargos relevantes en la Carrera Fiscal se efectúe en razón de la ideología política (real o supuesta) de cada cual, lo es más aún, que tan corrompido sistema se haya extendido a un número elevadísimo de plazas, que no obstante no llevar aparejadas responsabilidades decisoras, se considera deben proveerse no por antigüedad, sino por designación, pretendiendo así la composición de Fiscalías en las que resulte más fácil obtener mayorías o unanimidades que puedan posteriormente ofrecerse a la opinión pública como coartada de la adopción de decisiones gratas al poder político.
Al margen de la Fiscalía del Tribunal Supremo, en la que tradicionalmente se han cubierto sus plazas por el método de la designación, es lo cierto que en la última reforma del Estatuto Orgánico, se han sumado al sistema, la Fiscalía ante el Tribunal Constitucional, la Fiscalía del Tribunal de Cuentas; la Inspección Fiscal y las denominadas Fiscalías Especiales.
Parece ser que quienes entusiásticamente promovieron el sentido de dicha reforma en el año 2003, pensaban que el Partido Popular gobernaría in aeternum , y ahora comprueban con hipócrita escándalo, que la fórmula se ha vuelto en su contra.

VII
Hay otros modos de reconocer e identificar lo que puedan ser los conceptos de mérito y capacidad, y ello nos conduce al capítulo de las retribuciones, o las sanciones, por las actuaciones profesionales en el despacho de asuntos de relevancia política. Son al parecer éstos últimos, los que definen el concepto de lo meritorio y de lo no meritorio, y alcanzan tan paradójicas consecuencias, que en alguna ocasión, han constituído la base para que un Fiscal General adoptara una medida cuasi-disciplinaria de traslado de una sección a otra dentro de la Fiscalía del Tribunal Supremo, al no compartir el sentido del informe de un Fiscal, y para que más tarde, el siguiente Fiscal General, estimara el mismo informe como un dato relevante para sustentar el nombramiento para la Jefatura de una Fiscalía. No es desde luego el único ejemplo en el que sin demasiada perspicacia, se adivina la realidad del premio por una actuación profesional satisfactoria para al Poder Ejecutivo.

VIII
La política de nombramientos es, en fin, un importante tema, pero desde luego no el único que nos puede interesar y mover a participar en un proyecto, en el que frente al dirigismo y adocenamiento al que nos conducen las asociaciones, constiuídas en meros grupos de presión defensores de sus asociados y no de la Carrera Fiscal en su conjunto, ni de la Institución del Ministerio Fiscal, es posible hallar otros cauces de participación ágiles, sin la rémora de hipotecas ideológicas y que haga recuperar a la Institución el dignísimo papel que le corresponde.

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