martes, 2 de septiembre de 2008

SI UN JUEZ SE CORROMPE DEBE IR A PRISIÓN

Se acumulan los temas a tratar tras la vuelta de vacaciones: el nuevo caso de Garzón, las renovaciones del Consejo, el estado de algunos juzgados que he visitado este verano, las reperscusiones de la crisis en la Justicia... Pero antes de nada quiero manifestarme sobre una cuestión que me preocupa mucho. Una sentencia que considera probado que un Juez recibe dinero por actuar de una determinada manera en beneficio de quien le paga y no condena al Juez a una pena que conlleve necesariamente el ingreso en prisión, a mi me parece una sentencia poco ejemplar. Los Jueces (y lo que digo se ha de entender aplicado también a los Fiscales) gozan de un poder extraordinario que en ocasiones significa la posibilidad de cambiar la vida de las personas. Un poder que ha de ser ejercido necesariamente con imparcialidad. Un Juez corrupto traiciona muchas cosas muy importantes. Traiciona la función que se le confía; traiciona la confianza en la Justicia; lesiona los derechos de terceros. Y además representa la peor manifestación de lo que es la corrupción del funcionario. Si un juez se corrompe se coloca en situación de corromperse permanentemente, ya que está encadenado a quien le paga por un secreto criminal. Un Juez que actúa así, debe (en mi opinión) ingresar en prisión.

3 comentarios:

Silvia dijo...

¿Dices que has veraneado en un Juzgado?, te tienes que hacer ver eso....se me ocurren varias formas de torturas para las vacaciones antes de una tourne por los Juzgados de donde sea ¿ has probado con una una montaña rusa de nueve loopins?.
No sé qué Juez es ese que dices , últimamente la cosa huele tan rancia que ya me he perdido , incluso he tirado la brújula. Pero bueno, prisión, no sé, tendría que leer el atestado. Yo de momento me conformaría con una buena - e incluso regular-actuación inspectora , como medida preventiva: disiparía el nubarrón que se cierne sobre la Administración de Justicia y serviría de elemento disuasorio.

Salvador Viada dijo...

Ultimamente paso los veranos de muy extrañas maneras. Ya lo contaré con más calma. Pero lo cierto es que los Juzgados que he tenido que ver estos días por diferentes razones me han producido una impresión penosa: todo el personal era interino, incluyendo el secretario (y lo mismo los otros secretarios del partido judicial); una increíble acumulación de papeles, sin orden ni concierto; retrasos de muchos años en la tramitación y además con una inspección del Consejo recientemente superada en uno de ellos. Reconozco que podríamos estar hablando de Juzgados de cuando ingresé, hace 25 años. Pero son de ahora. Una auténtica pena.

Insisto en mi posición: los jueces y fiscales corruptos, a prisión. No tengo constancia de que haya muchos, creo que en la honestidad de la inmensa mayoría de los Jueces y los Fiscales. Pero cuando se descubre a un golfo y se le condena como tal, lo que hay qe hacer es trasmitir el mensaje que dignifica al colectivo: "no toleramos la corrupción", y por ello, el juez corrupto, a prisión. Si no se hace así, el mensaje es el contrario, y la Justicia se hunde más aún.

valentín ruiz dijo...

Se trata de la causa vista en sede del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía con sede en Granada contra Javier de Urquía (no desvelo nada, porque apareció en todos los medios de comunicación).
Antes de reflexionar sobre la gravedad de la pena impuesta, me gustaría llamar la atención sobre la condena en sí.
En las Facultades enseñábannos, que lo de menos eran las penas y las medidas de éstas; lo más, la aplicación efectiva del tipo penal.
Los hechos probados declarados tales en la Sentencia (cierto: aún no firme) y su sólida fundamentación jurídica, no dejan ningún resquicio de duda.
Ahora, antes que nada, deberá afrontar su separación de la carrera judicial.
Me alegro que hayas vuelto, Salvador.