miércoles, 21 de mayo de 2008

BECARIOS EN LA FISCALÍA

Una de las cosas que me sorprendió favorablemente cuando trabajé en el Tribunal Internacional para la Antigua Yugoslavia fueron los becarios. Los Jueces y la Fiscalía disponían de equipos de becarios, aproximadamente uno por cada dos fiscales para nosotros, que eran recien licenciados en derecho o estudiantes de los últimos cursos y que se formaban en estancias de tres a seis meses. Se seleccionaban por los propios fiscales a través de un delegado (que valoraba en la selección las necesidades de la Fiscalía, a veces variables), no cobraban, pero mejoraban su curriculum sustancialmente en ese periodo, ya que aparte de lo interesante que la experiencia era en si misma, recibían cursos sobre interrogatorios en el proceso, sobre derecho internacional, sobre organizaciones internacionales o sobre derecho penal de la guerra. Pero su contribución era -es- muy importante. Primero porque se integran bien en la estructura de la Fiscalía, sin demasiada presión al principio. Los fiscales les ayudan porque saben de la importancia de su trabajo, ordenando la documentación, haciendo resúmenes de casos, borradores, búsquedas de jurisprudencia, preparando interrogatorios, diseñando cuadros y organigramas, repasando las ejecutorias...

La Fiscalía holandesa tiene asimismo establecido un programa como ese. Recuerdo haber mantenido conversaciones con fiscales de ese país que me explicaban que no podían sobrevivir sin las ayudas de los becarios. En efecto, se convierten poco a poco en claves del buen funcionamiento de la Fiscalía. Yo soy partidario de introducir, de manera experimental, ese tipo de ayudas mediante conciertos con las universidades de derecho en las fiscalías españolas. Estancias de unos meses serían para los recien licenciados más valiosas que los masters, y además mejorarían el conocimiento que se tiene de las fiscalías. Pero es que además, para nosotros habría otras ventajas. Extractos, resumenes, preparación de juicios, busquedas de jurisprudencia y doctrina, borradores de dictámenes... todo ello podría ser realizado por becarios. Y al margen de que con ello se estrecharían las relaciones con las universidades, poco a poco se impondría un sistema de trabajo homogéneo en las fiscalías que hiciera posible su rápida integración.

Yo solo veo ventajas, si se regula con cabeza.

7 comentarios:

Silvia dijo...

El clima en Holanda debe ser duro de verdad , sino no se entiende cómo se te ocurrió reincorporarte a filas- aunque sea en el ´primer eslabón de la cadena alimentaria-La idea parece buena; de hecho funciona" con los Fiscales en prácticas , que si caen en buenas manos curran un montón y aprenden otro tanto.
Pero..., yo siempre encuentro un pero, me entran ciertas dudas de "compatibilidad" entre el ejercicio de las funciones de adjunto de Fiscalía que describes y posterior incorporación a despacho de abogados (al licenciado se lo rifan). Quiza en Holanda el nivel sea otro pero en la España cañí.. , tengo mis dudas , pero inisto que la idea es y siempre se necesita una ayuda seria en determinados momentos.

LUPO dijo...

Como ya te he oido hablar de esta figura e Interesome
Púseme a leer el artículo e Ilusioneme
Mas llegando al final deprimime pues
Mire en rededor y no encontreme cabeza alguna entre nuestros legisladores habituales capaz de regular esta figura u otra de las reformas que en este foro venimos apuntando

Salvador Viada dijo...

A los becarios, en el TPI se les elige para estancias entre 4 y 6 meses. Se les selecciona por los Fiscales, teniendo en cuenta las necesidades. Así, a veces hace falta más gente que maneje internet, o ofimática (aunque casi todos son buenos en eso), o idiomas, o lo que haga falta. Se tiene en cuenta el expediente, de manera que en la fiscalía entra bastante talento. Y luego en la Fiscalía curran como fieras, porque al final reciben un certificado en el cual se les valora. Yo no creo que hubiera conflicto de intereses si luego se dedican a la abogacía. Todo depende de lo que se les dejara hacer. Y el tener becarios formándose en informática, o en asistencia social, podrían ser ser de gran interés para nosotros en las Fiscalías. Y además, es que es algo que existe por ahí, y yo lo he visto.

Por cierto, ¿habéis oído el follón que hay en el Centro de Estudios Judiciales?

Pepe dijo...

Pues sí , oído y ... padecido , porque están recortando gastos a marchas forzadas y rechazando cursos...
Y los pocos que hay ya veremos donde acabamos celebrándolos...
Por cierto, Lupo, gracias por tu prosa ágil y moderna que a todos nos reconforta. Deprimidos estamos por no encontrar cabeza alguna pensante,y no solo entre nuestros legisladores, pero las penas con risas siempre son menores ...

Silvia dijo...

Aquí el más realista es Lupo. Yo creo que la incomptibilidad surgirá sólo con conocer las entrañas de algunas Fiscalía. Es buena idea.
¿Lo del CEJ? te referirás al pequeño desbalance por el se han gastado 600.000 más de lo presupuestado y que está sirviendo de excusa para denegar cursos de formación a la Independiente , por cierto , y que ha llevado a ahorrar en gastos en Juntas de Fiscales especiales y demás .
Antecedente : Holiday Inn , que casi nos echan , bueno no, nos echaron y estuvieron unos años mandando al personal a hoteluchos de mala muerte- por ser "fisna"-, hasta que claro , se dejó de ir a los cursos por razones de salubridad. No aprendemos ni a tortas , España cañí.

Salvador Viada dijo...

Hoy me han comentado por ahí-entre otros rumores, que Madrid es un hervidero- que se trata de un desfase de varios años, no solo del último. Naturalmente, un agujero de 100 kilos, aunque sea a lo largo de los años, debería investigarse y hacerse pública la causa del mismo, sin tanto rumor y cuchicheo. Asumo que se trata de una mala gestión, pero claro, las malas gestiones que producen consecuencias tan malas como esta, deben ser conocidas.

Valentín dijo...

Pues los directores y ponentes de cada curso, siempre cobran. ¿Dónde está el agujero?