martes, 20 de mayo de 2008

EL FALLECIMIENTO DE ROBERTO GARCIA CALVO

Yo no le conocía mucho, pero en las ocasiones en que nos encontramos siempre me pareció un hombre simpático, cordial y muy inteligente. Siempre es triste despedir a un compañero, y más si, como Roberto, fallece de repente y en plena madurez. Ayer, varios compañeros en el Tribunal Supremo resaltaban la importancia de su trabajo durante los cinco años que Roberto trabajó en la Fiscalía, resaltando -incluso aquellos con los que estaba ideológicamente distante- sus cualidades de buen compañero y persona de buen trato.